It’s the Economy, Stupid!*

Sin tratar de exculpar o justificar a alguien, vale decir que son muchos los actores que intervienen para que el gobierno dé un pronóstico. Intervienen varias (y muy reputadas) consultoras privadas, bancos, organismos empresariales y algunas universidades que dan el servicio de análisis macroeconómico tanto al Banco de México como a la Secretaría de Hacienda; ambas instituciones –por su lado y con sus especialistas–, hacen también dicho análisis y, después de promediar a prácticamente todas las consultoras (se desestiman la más optimista y la más pesimista, donde en forma regular la más optimista es precisamente la de Hacienda), se emite un pronóstico oficial.

Este pronóstico, el oficial, se alimenta entonces (dicho en forma muy simplificada), de una especie de encuesta entre quienes reúnen un análisis suficiente y exhaustivo de los indicadores adecuados, además de contar necesariamente con una base de datos de la economía mexicana que sirve para la parte más importante del proceso: la observación de datos históricos que permitan formar parámetros y tendencias.

¿Por qué entonces –además de las autoridades–, todos estos actores suponen un crecimiento mayor en sus pronósticos? ¿Qué están viendo ellos que nosotros no vemos y por qué la tendencia es favorable hacia el final del sexenio? ¿Por qué se insiste en un 3.2% de crecimiento económico promedio en estos seis años?
Le están apostando a los factores que componen todo crecimiento económico. Analicémoslos de uno en uno:

La apuesta por los recursos naturales va en función de la apertura del sector energético, principalmente. Aunque la Ronda Uno pareció mostrar más desdén que efectividad, es un hecho que habrá cada vez más empresas que exploten nuestros recursos en una forma más efectiva y productiva que lo acostumbrado por las empresas del sector. La Ronda Uno debe leerse más como “la probadita” que se dará al pastel antes de mandarlo con el cliente.

Otro factor es que estas empresas (sin un sindicato que estorbe), se formarán de una mano de obra mucho más enfocada a la productividad (se hará más en menos horas). Esa tendencia a un modelo de producción mucho más provechoso es otro factor que se lee, casi indiscutiblemente, como un agente de crecimiento.

Otro beneficio que trae consigo esa apertura (a la que no hay consultor que no le apueste), son las inversiones directas. Siendo el capital uno de los cinco factores determinantes del crecimiento económico, los analistas siguen previendo el atractivo que México tiene como país para la inversión (contando ya desde hace un año con la depreciación del peso y que es tomada únicamente como consecuencia lógica de la apreciación del dólar en el mundo), y no obstante la violencia que todos los días vemos en nuestro país. Esa es la más audaz de las apuestas dado el lugar que México tiene el ranking mundial de transparencia y dada una política fiscal que no ha servido en lo absoluto (de ahí que estén ya abriendo la posibilidad de modificarla).

Con respecto a la corrupción, prácticamente todas las consultoras sostienen que, como en diferentes casos en el mundo, este es un tema ya considerado y que no es agente para frenar el crecimiento. En lo personal creo que en el caso particular de México, ya empieza a ser factor.

El avance tecnológico es otro de los cinco factores que contribuyen al crecimiento de la economía. En este sentido, la apuesta no es tan pareja. Gran parte de los consultores cree que la innovación será traída por las empresas que participarán abiertamente en la explotación de recursos (lo que traerá como consecuencia más innovaciones a corto plazo), la otra parte piensa que será un proceso de adaptabilidad mucho más largo pues las innovaciones serán tan especializadas que no habrá otras en consecuencia y que dependerá mucho de las empresas que converjan en la apertura del sector energético, el que se desarrolle más y mejor tecnología relativa.

Finalmente está el capital humano que depende en mucho de la calidad educativa para ser considerado como agente de crecimiento. Este factor depende del conocimiento y habilidades que las personas adquieren gracias a la educación, capacitación laboral y experiencia. Mientras mejor esté preparado el capital humano de un país, mayor será el crecimiento económico de este. Este punto estaba –dentro del análisis descrito–, en un punto muerto (estancado) que más que apuntalar, restaba las perspectivas de crecimiento.

Parte de las medidas que el gobierno ha tomado con respecto a la CNTE y que la semana entrante tendrán su punto climático con el regreso a clases en Oaxaca y Guerrero, significan –además de la resolución política de un asunto–, la enorme posibilidad de que el capital humano mexicano pueda nuevamente ser tomado en cuenta como factor de crecimiento económico.

Hay quienes, por aprovecharse de la coyuntura, se ponen del lado de la CNTE sin considerar que más que ganar posiciones políticas le están haciendo un daño irreversible al país.

México tiene un retraso de poco más de treinta años con respecto a su socio comercial más importante. La apertura del sector energético (entre otros), aunque tarde, llega para tener la posibilidad de emparejar en algo el terreno, aunque nuestros demonios y mesías nos quieran seguir teniendo como el México rural, nacionalista y conservador que a nadie ha traído beneficio alguno (salvo a quienes lucran con la idea, por supuesto).

Nos leemos la próxima semana.

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Manuel Moreno. @ManuelMR Periodista, comunicólogo, conferencista. Escribe la columna "Didascalia" para la versión impresa de Merca2.0 memorabilia-mmoreno.blogspot.mx