no con tus palabras;
me quedo con tu cuerpo,
no con tu carne.
Qué importa que en mi cama
se acuesten mil mujeres
o al amanecer me digan un te quiero.
Me quedo con tu sudor
y tu saliva, el aliento de tu sexo;
me quedo con tu amor intermitente
y tus besos a cuentagotas,
con tus manos, tu cadera,
el aroma de tu pelo,
con tus locuras y manías
la esencia de tu ser.
Me quedo con tu desesperación
y tu frívola rutina.
Me quedo con tu cuello
y tu ropa,
con tus caprichos y berrinches.
Yo me quedo contigo
y no con otra.
Sobre el Autor:
Luis Gustavo Mendoza Villarreal.Facebook: Luis G. Mendoza Twitter: @luisgmendoza72
