Para hallarte
he pegado tu foto en los postes,
y he puesto un anuncio en los periódicos.
He convocado a dioses sempiternos
que deambulan por las calles para
que me digan si te ven.
Se dice que gritando tu nombre
en una olla de barro o incluso
en la concha de una tortuga, así bien fuerte,
puede que vuelvas, pero no es
garantía de que regreses.
Ofrecí también una recompensa
y llamé a la policía para reportar
tu desaparición.
Acudí a los hospitales y a la Cruz Roja
pero mi suerte fue mala.
Incluso tuve el desatino de irme
a parar a la morgue y ninguna
de las difuntas se parecía a ti.
Di santo y señas con tus características,
el color de tu pelo y el de tus ojos,
la cicatriz escondida que sólo yo
conozco y esos lunares que de memoria sé.
A pesar de buscar tu rostro en las multitudes,
sólo te encontré en una zona específica de mi
memoria.
Sobre el Autor:
Luis Gustavo Mendoza Villarreal.Facebook: Luis G. Mendoza Twitter: @luisgmendoza72
