Es la llama mortal la que se apaga
En tu figura débil y doliente;
no os dejéis vencer por esa llaga
no quebrantéis jamás tu fe valiente
Si al terminar el alba desfalleces
no arruguéis tu piel de fina rosa,
mantén tu frente alta y orgullosa
revive la ternura que en ti florece.
Fuerte sea tu alma y recupera
vitalidad, respiro y sueños.
A la muerte ten siempre en espera
y conquista la dicha con risueños.
Tu corazón llénalo de alegría
con cántaros de flores y poesía.
Sobre el Autor:
Luis Gustavo Mendoza Villarreal.Facebook: Luis G. Mendoza Twitter: @luisgmendoza72
