En llamas estoy, en llamas.
El fuego carcome esta piel endeble…
Este cuerpo huye, de ti, de mí,
de los soles y los zopilotes,
de las calles ensangrentadas y sudorosas
y se reencuentra a ratos con la orfandad.
Distante una sonrisa me espera
y dilata el cansancio de la amargura
que espesa la rutina
incandescente de la noche…
En Llamas
