
Pero qué es la hiperplasia prostática?. Es un padecimiento que al estar relacionado con la edad, “no se puede prevenir”. Se sabe que puede iniciar a partir de los 40 años, pero se desconoce “si el paciente va a desarrollar un problema”, pues hasta el momento no se puede saber si un adulto cursará con daños mayores.
Como la hiperplasia prostática depende del tiempo y no con los estilos de vida, se sabe que el 90 por ciento de los adultos de 85 años van a registrar este mal, ya sea en grado leve, moderado o severo.
Generalmente los hombres comienzan con los síntomas a los 40, pero su prevalencia aumenta conforme pasan los años, alertó el doctor Bernardo Gabilondo, jefe del Área de Urología Avanzada del Hospital Médica Sur.
Aproximadamente, 50 por ciento de los varones de 60 años padecen esta patología, y experimentan síntomas irritativos u obstructivos, que van desde leves a severos.
Vínculo entre próstata y testosterona
Durante la entrevista con el doctor Bernardo Gabilondo, explicó que hay un vínculo entre el agrandamiento de la próstata y la testosterona, hormona masculina, que al convertirse en dihidrotestosterona influye en su crecimiento.
La próstata normalmente mide entre 20 y 25 centímetros cúbicos. Cuando sobrepasa esta medida, es señal que el adulto inicia con hiperplasia. Siendo así que una próstata por arriba de los 40 centímetros cúbicos va a tener tres veces mayor posibilidad de experimentar síntomas irritativos u obstructivos.
La frecuencia, intermitencia, flujo, urgencia, llenado y disminución en la fuerza del chorro, entre otras manifestaciones, se dan de acuerdo al tamaño de la próstata.
Para clasificar el tipo de señales de la enfermedad, el médico se basa en el Índice Internacional de Síntomas Prostáticos y mediante el resultado que arroja el cuestionario que se hace al adulto, se determinará el nivel del padecimiento.
La mayoría de los casos responden a tratamientos conservadores, que consisten en tomar medicamentos alfa bloqueadores que relajan la próstata y favorecen la micción, aliviando las molestias.
En el caso de próstatas muy grandes, por arriba de los 40 o 50 centímetros cúbicos, “se da un inhibidor de la cinco alfa reductasa” que evita que ésta siga creciendo, además disminuye la posibilidad de una futura cirugía.
Examen rectal
Para descartar que la hiperplasia prostática curse por un cáncer de próstata, es necesaria la toma del antígeno prostático específico, así como de un examen rectal, ya que se puede padecer de ambas patologías al mismo tiempo.
El jefe del Área de Urología Avanzada del Hospital Médica Sur, Bernardo Gabilondo explicó que es forzoso hacer un examen rectal, ya que la persona puede mostrar un antígeno prostático normal, pero al momento de la exploración este puede mostrar signos anormales.
Indicó que pese a los adelantos médicos, es forzoso hacer ese examen para eliminar la sospecha de algún proceso maligno en la próstata. El 25 por ciento de los casos llegan a presentar un antígeno normal con un tacto anormal.
Cuando el resultado del antígeno prostático específico revela que éste es elevado, se procede a realizar una biopsia de la próstata para descartar la existencia de cáncer.
Importante la atención oportuna
Cuando la próstata está agrandada y no hay una atención oportuna, puede provocar complicaciones secundarias que van desde infecciones de vías urinarias, formación de cálculos a nivel de la vejiga por estasis, sangrado y hasta insuficiencia renal por el proceso obstructivo que causa la próstata.
Asimismo, cuando hay un proceso obstructivo crónico, puede generar daño directo hacia la vejiga, conocido como vejiga neurogénica, es decir, pierde la capacidad de contraerse para poder vaciar la orina.
Cuando un paciente tiene la próstata de 40 centímetros cúbicos o más, con antígeno de 2.5 o superior, hay un riesgo mayor de requerir un procedimiento quirúrgico a nivel de la próstata.
Si el enfermo responde de primera instancia al tratamiento a base de medicamentos, la mejoría puede mantenerse por tiempo indefinido, de lo contrario, el siguiente paso sería la cirugía. No obstante, pese a la intervención quirúrgica la próstata puede volver a crecer después de cinco o 10 años y causar síntomas urinarios.
El láser una opción terapéutica
Hasta hace unos años el agrandamiento de la próstata sólo podía ser tratado con medicamentos o con una intervención quirúrgica que además de ser incómoda tiene efectos secundarios. Ahora el láser es una opción terapéutica para curar esta enfermedad.
Aun cuando se desconoce si todos los hombres de 40 años padecerán problemas serios de próstata, se sabe que a esta edad se inicia el desarrollo de la hiperplasia prostática benigna o próstata agrandada.
El director del Área de Urología Avanzada del Hospital Médica Sur, Bernardo Gabilondo señaló que históricamente la próstata agrandada se curaba ya sea con medicamentos o mediante una intervención invasiva como es la resección transuretral, que provoca en el paciente efectos secundarios e incomodidades.
Ahora el enfermo tiene la oportunidad de elegir una nueva opción avanzada como es la terapia con láser, conocida como Green Ligth.
El procedimiento convencional para tratar la hiperplasia prostática benigna, también conocida como próstata agrandada, es la resección. Consiste en quitar de la uretra el tejido que causa la obstrucción del conducto de salida.
Sangrado, absorción de líquido, son algunos de los riesgos que pueden presentar los pacientes cuando son sometidos a ese procedimiento, señaló el doctor Bernardo Gabilondo.
Otros de los inconvenientes del tratamiento “tradicional”, son que los enfermos que toman coagulantes no pueden ser sometidos a cirugía; el tiempo de estancia hospitalaria, de dos a tres días; la sonda para orinar; y el que sólo se puede llevar a cabo en cierto tamaño de próstata.
Actualmente Green Ligth
La terapia con láser Green Ligth ofrece al paciente las ventajas de tener una rápida mejoría clínica; recuperación de inmediata de las actividades normales; la intervención se desarrolla virtualmente sin pérdida de sangre o el sangrado es menor; el cateterismo (sonda para orinar) es breve o innecesario, menos de 24 horas en la mayoría de los casos.
Además el tratamiento es definitivo y de larga duración; la intervención es ambulatoria en pacientes que no padezcan otras afecciones; no hay límite en cuanto al tamaño de la próstata; no absorbe líquido; y los enfermos que se medicamente con anticoagulantes pueden ser intervenidos.
Con esta nueva terapia, dice el doctor Gabilondo, se han reportado menos del uno por ciento de casos de disfunción eréctil; por último, cuenta con la garantía de más de 500 mil pacientes atendidos en el mundo.
Posible uso en cáncer de próstata
Aun cuando está por demostrarse, el especialista del Médica Sur señala durante la entrevista que la aplicación de ese equipo de última generación puede también ser hasta en cáncer de próstata, en tumores de vejiga, lesiones por virus de papiloma, uretra y hasta en estenosis de uretra.
Pero, cómo funciona la terapia con el láser Green Ligth? El doctor Bernardo Gabilondo explica que es una intervención quirúrgica que reseca o vaporiza el tejido que obstruye el conducto.
Con una pequeña fibra que se introduce en la uretra por medio de un citoscopio, se administra energía láser de alta potencia que calienta (vaporiza) rápidamente el tejido prostático. Proceso que se prolonga hasta eliminar todo el tejido de la próstata agrandada.
Luego de la intervención, el paciente de manera rápida recupera el flujo urinario normal, en breve tiempo alivia los síntomas urinarios en la mayoría de los enfermos que son sometidos a esta cirugía.
La terapia con láser Green Light, dice el médico, combina la eficacia de la intervención convencional mediante la resección transuretral de la próstata, con una disminución de los efectos secundarios.
El resultado es un conducto urinario totalmente despejado para el paso de la orina, pero con menos riesgos de efectos secundarios, incluyendo la disfunción eréctil y la hemorragia, que puede llegar a ocasionar la resección transuretral.
El jefe del Área de Urología Avanzada destacó la importancia de que todo hombre, a partir de los 40 años de edad, acuda con el urólogo para una revisión y vigilancia del estado de la próstata.
Pues dijo que los exámenes serán un marcador que ayude a diferenciar qué pacientes pueden estar cursando con cáncer prostático, enfermedad número uno en el hombre.
Aun cuando hay adelantos médicos como es el caso del Green Ligth, tecnología de última generación para el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna, la atención oportuna es primordial para evitar complicaciones, ya que es una enfermedad que no se puede prevenir.
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