Lluvia de Dracónidas dejó una tonelada de material en la Tierra

Lluvia de Dracónidas dejó una tonelada de material en la Tierra

 

LOS ÁNGELES, 7 de junio (Quadratín México).- Una de las lluvias de estrellas fugaces más intensas de la última década sucedió entre el 8 y 9 de octubre de 2011, en ella se registró la actividad de algo más de 400 meteoros por hora. En esos días, el cometa 21P/Giacobini-Zinner dejó cerca de una tonelada de material en la atmósfera, según ha demostrado un trabajo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Cada 6.6 años, el cometa Giacobini-Zinner circula por el sistema solar interior y pasa por el punto más cercano al Sol de su órbita. En ese momento, el cometa sublima los hielos y eyecta gran cantidad de partículas que se distribuyen en filamentos, según recoge el CSIC en un comunicado.

De ellas, las más antiguas han formado un enjambre que la Tierra transita cada año a principios de octubre. El resultado es una lluvia de estrellas que golpean la atmósfera terrestre a unos 75.000 kilómetros por hora, una velocidad relativamente lenta comparada con otros enjambres meteóricos.

Los investigadores, que publican sus resultados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, han obtenido las órbitas en el sistema solar de una veintena de meteoros y, de ese modo, han corroborado el origen en ese cometa periódico de las partículas que produjeron el estallido.

Para ello han contado con 25 estaciones de vídeo-detección operadas por la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos y con la colaboración de astrónomos aficionados.

Dos de esos filamentos de meteoroides, que ya habían sido predichos teóricamente, han sido identificados por los científicos con los dejados por el cometa en 1874, 1894 y 1900. Sin embargo, los científicos han constatado que hubo otra región densa interceptada por la Tierra que no había sido predicha y que supone un nuevo reto para los modelos teóricos.

Los seis fragmentos analizados tienen una composición posiblemente similar a las condritas carbonáceas (un tipo de meteoritos ricos en materia orgánica), pero son mucho más frágiles. “No parecen haber sufrido alteración química en su breve estancia en el medio interplanetario, algo que resulta muy interesante para corroborar el papel astrobiológico de estas partículas en el transporte continuo de agua y materia orgánica a la Tierra”, resalta Trigo.

QMX/arm