La premisa fundamental, por la que los empresarios invierten, es una: obtener ganancias...es obvio que si un proyecto no garantiza el retorno multiplicado de la inversión, pues nadie le entra...así pues, el asunto del Tren Maya parece destinado a ser otro de los típicos barriles sin fondo, que al final son pagados con el sudor de la frente de los contribuyentes...cheque el dato, lo comenta el Templo Mayor de Reforma: “EN MEDIO de todo el lío del T MEC que se firmó sin leer la letra chiquita pasó desapercibido el duro revés que se llevó uno de los proyectos consentidos del Presidente el Tren Maya no entusiasmó a los inversionistas. EL PROYECTO anunciado por Andrés Manuel López Obrador era que la iniciativa privada financiaría el 90 por ciento de la obra sin embargo, hace unos días anunció como si fuera un triunfo que su gobierno se hará cargo del 100 por ciento de los gastos. ES DECIR ahora tendrá que sacar de algún cajón los 120 mil millones de pesos que se necesitan para el trenecito”
