México, en la misma ruta de Brasil

México, en la misma ruta de Brasil

Moribundo, el reinecito de Cuarta… enseña sus amarillentos dientes, muestra sus pútridas fauces, da coletazos, pero no exhibe sus luces.

Increíble, pero el aparato no tiene un solo grupito que lo pueda defender decentemente. Es el colmo. Cualquier dictadura de cuarta lo tiene, y éste siempre se muere en la raya. Los cuatroteros, no.

Hasta la canalla porfirista, supuestamente llena de octogenarios insensibles, tenía al grupo positivista y a los famosos “científicos”, que defendieron al dictador hasta lo sublime, mientras producían obras y silogismos marca caguama que iluminaron el tránsito de dos siglos. ‎Hoy, la 4T no tiene a nadie. Puro ratero.

Quienes defienden la permanencia del Movimiento creado por AMLO lo hacen desde la atalaya de lo indefendible. Protegen sólo sus negocios. Se mueren en la línea, pero por defender precisamente aquello que la gente repudia. Es la culebra que se muerde la cola, aquella que no puede abrir la boca porque tiene la cola larga y sucia.

Por eso, el cambio que la gente exige implica cambiar todo: el modelo de (de)crecimiento injusto, el sistema político corrupto, el régimen cómplice de los narcoterroristas, las maneras y los modos. No es posible defender un país que con costas turísticas, recursos naturales abundantes, minería, ecosistemas fantásticos y población emprendedora esté en el sótano del sótano.

La fracasada gestión cuatrotera de los últimos ocho años arroja, según las cifras duras del Fondo Monetario Internacional, solo ha conseguido un crecimiento menor a uno por ciento anual, lo que ubica al país por debajo de casi todo el mundo. Ni cómo explicarlo. Países como Botsuana se encuentran siete veces arriba. ¿China? Cien veces más arriba, por si se les ocurre volver a hablar de otro tratado comercial con asiáticos.

Lo que los cuatroteros han hecho con México es simplemente un crimen de lesa humanidad: han condenado a más de 130 millones a vivir en la miseria y el hambre, dependiendo de las dádivas del supuesto Bienestar, mientras un grupito menor al uno por ciento de su población nada en Jauja y puede ubicar a sus palafreneros en los primeros lugares de la revista Forbes, entre los que destacaría Andy López y su Cártel Tabasco Nueva Generación al que la señora Claudia Sheinbaum tanto protege.

Los resultados electorales adversos que cosechó el populista brasileño Luis Inácio Lula da Silva este fin de semana marcan el derrotero más probable para nuestro país.

Esta primera derrota no solo afectó a Lula, sino que también representa un golpe para los populistas mexicanos, seguidores de AMLO, que veían en su estilo de gobierno un ejemplo de cómo transformar victorias electorales en un control político sólido que al final, como se observó, no lo fue tanto.

 

AMLO y Lula: Hijos corruptos

 

Obviamente, el régimen de Cuarta… que se presume izquierdista, pero que en realidad es de derecha, es el penúltimo de los populismos latinoamericanos –detrás de Brasil—que está en riesgo de caer tras ya más de ocho años de corrupción desbordada y nulo crecimiento de la economía del país… causas similares a la que prácticamente ya es la caída de Lula da Silva, quien también tiene un hijo tipo Andy López.

Y es que en la derrota en primera vuelta de la llamada izquierda brasileña, el escándalo de Lulinha, Fábio Luís da Silva, de 51 años, uno de los cinco hijos de Lula da Silva, también pesa mucho. Ahora es investigado por tráfico de influencias y corrupción, ya que utilizó las conexiones de su padre para obtener negocios privados con el gobierno con sede en Brasilia. En México, los hijos de AMLO, Andy y Bobby López también están señalados de cometer delitos del mismo tipo, a lo que se suma el fraude del huachicol fiscal o contrabando de combustible evadiendo impuestos.

La costumbre de ensalzar a los corruptos, descalificar los intentos populares de liberación, loar a los asesinos, elogiar a los incompetentes, premiar a los poderosos, encubrir a criminales y pederastas, entre otras, son el viejo constructo del populismo de derecha, lo mismo de los que dicen ser de izquierda.

Y aquí lo hace a diario la señora Claudia Sheinbaum.

 

Igual la derecha que la izquierda

 

Geometrías políticas aparte, la demagogia del populismo corrupto de Andrés Manuel López Obrador, continuada por Claudia Sheinbaum, ha hecho demasiado daño. Ha eludido el nacionalismo, distrajo al “pueblo bueno y sabio” alrededor de consignas falsas, burló la cuestión fundamental del desarrollo, agiganto figuras desechables y nos alejó de los objetivos históricos. Ha hecho una defensa heroica de lo insustancial.

Y justo cuando cae el telón para la noche aciaga del imperio gabacho al perfilarse una derrota de los republicanos dentro de un mes, cuando se condena el terrorismo financiero, se exhibe sin pudores el populismo intolerante y gazmoño, se degüella en las urnas el tantas veces cacareado poder manipulador de los medios electrónicos, se recuperan la calma y la reflexión.

Se entroniza la conciencia, se recupera el grito liberador de los trabajadores oprimidos. Demuestra que es imposible sustraerse a la dialéctica de la historia, y a lo imposible, como sentencia la oración latina recogida por Ulpiano en el Digesto: nadie está obligado.

 

Queremos un cambio de régimen

 

Si la corrupción del régimen de Lula no fuese reprobable e ilícita, la gente no tendría razón en haber decidido un cambio de baraja, de mesa de juego y de tugurio. Quiere cambiar hasta de vasos, por aquello de las malditas dudas. Forzosamente, por algo debe empezarse, no es posible pedirle peras al olmo. Por eso estamos como estamos los latinoamericanos.

En México la gente quiere también cambiar el régimen, no nos engañemos. Ya no es posible confiar en el presidencialismo unipersonal y menos cuando éste se ejerce a cuatro manos.

El poder debe abrirse para permitir aires frescos e ideas renovadoras, no sólo gobernar en base a la intuición y a lo que diga Juan Pueblo. Estamos en medio de una vorágine internacional que, con la IA, amenaza con dejarnos más pobres que un perro de ciego. Y ante eso, debemos estar unidos, educados y compactados.

La verdad es que el régimen presidencialista ya no estira más. El Ejecutivo individual –o dual, como es el caso actual-- termina por caer en tentaciones inalcanzables y en frustraciones irremediables. Nuestros regímenes políticos deben cancelarlo, igual que lo han hecho todos los países de la Tierra, excepto 14. Los presidentes deben rodearse de todos los talentos, grupos regionales y fuerzas que se requieran para sortear los nuevos obstáculos comerciales, soberanos y diplomáticos. No hay de otra. La humildad debe ser la base.

Así que el cambio del sistema político se dará por sí mismo al día siguiente de que los mexicanos constatemos que el viejo Ogro filantrópico –Octavio Paz dixit— perdió casi todas las gubernaturas que eran la fuente de su poder, aunque parecían más sus chivos expiatorios. Que echó por tierra la mayoría espuria que hace y deshace en San Lázaro. Que el refugio de criminales morenistas en el que han convertido al Senado de la República recuperó su papel originario de vigilante del Pacto Federal.De ahí vendrán las ideas para modificar el entorno del sistema hacendario, del modelo económico y del sustento jurídico de la Nación.

Cambiar el modelo de crecimiento, el régimen presidencialista y el sistema político no es tan difícil como muchos opinan. Creen que se trata del círculo cuadrado. Sólo es cuestión de darle a la gente la posibilidad de cambiar en lo esencial, que es en el sentido de tomar y respetar su decisión de cambio. No hay más cera que la que arde.

 

Indicios

 

La señora Sheinbaum, descartó este lunes preocupación en su gobierno y pidió cautela tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. Y aprovechó para, otra vez, soltar su rollo propagandístico cada vez menos creíble: "Nuestro principal aliado es el pueblo de México. Mientras estemos cerca del pueblo, representando al pueblo y gobernando por el pueblo y para el pueblo, no va a haber problema ninguno en México. Ese es nuestro gran aliado, el pueblo de México y vamos a seguir trabajando por el pueblo", señaló en su conferencia mentiñera al ser preguntada por una "preocupación" o temor ante una eventual victoria de Bolsonaro. * * * Como siempre, le hago llegar mi agradecimiento por la lectura que haya dispensado a este Índice Político y le deseo ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

 

 

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