Resulta increíble que no soliciten examen médico a una persona que será nombrada como embajador, para el más modesto puesto de burócrata dicho examen es requisito indispensable...a menos que por ser cuate del Tlatoani, lo hayan exentado del mentado trámite...en fin, revisen lo que nos comenta el Templo Mayor de Reforma: “FINALMENTE quedó claro que el problema del embajador Ricardo Valero no era un asunto de honestidad, sino la secuela de una cuestión médica. DE ACUERDO con un reporte de la psiquiatra Ana Luisa Sosa Ortiz, en 2012 el diplomático comenzó con "alteraciones conductuales" debido a un tumor cerebral, el cual le fue operado. Y aunque se ha mantenido bajo observación durante estos años, la pérdida de tejido neuronal y la degeneración asociada con la edad -tiene 77 años- le están pasando la factura al embajador. Esto se traduce en episodios como el del hurto del libro en Buenos Aires y otras "alteraciones de la conducta".YA la Cancillería informó que le aceptó la renuncia a Valero, para que pueda seguir su tratamiento. Ojalá tenga una pronta mejoría. En tanto, sería importante saber cómo fue que en la Secretaría de Relaciones Exteriores pasaron por alto un asunto tan grave al nombrarlo embajador en Argentina. Y la otra: ¿en serio los miembros del cuerpo diplomático no pasan ningún tipo de chequeo médico? A lo mejor sería bueno que lo hicieran, pues nomás están representando a todo un país”
