El Ejército atrapa a los malandros y la PGR nunca aporta las pruebas (o casi nunca)
24/II/11.- el caso de Julián Zapata, el Piolín, presunto responsable del homicidio del agente del ICE, Jaime Zapata, es un ejemplo monumental de la ineficiencia de la procuración de justicia en México…resulta que la muerte del estadounidense nos metió en un brete diplomático del cual afortunadamente pudimos salir sin contratiempos, pero hubiera sido mejor evitarlo…el asunto radica que en diciembre de 2009, el Ejército detuvo al famoso Piolín en posesión de armas, vehículos, insignias, etc. y lo puso a disposición del Ministerio Público Federal que lo consignó acusado de cinco delitos…al final del día no se pudieron acreditar de acuerdo al Juez y el malandrín sólo fue juzgado por tres de las acusaciones, lo que en su momento, le permitió salir bajo fianza…los delitos “que no se pudieron demostrar” fueron el de delincuencia organizada y contrabando…haiga sido como haiga sido, Zapata quedó libre y meses más tarde cometió un crimen que le pude dar un giro dramático a la lucha contra el crimen organizado…¿quién responde por esto?...¿la PGR o el Consejo de la Judicatura?
