Cuando Mario Aburto se salvó de morir; el accidente que pudo cambiar la historia

Cuando Mario Aburto se salvó de morir; el accidente que pudo cambiar la historia

 

 

En la que parece ser la calle principal se encuentra una herrería. El encargado es Alfonso Nava Jiménez. En este lugar trabajó Mario Aburto.

“Aquí era muy ordenado –dice Nava Jiménez-. Le gustaba el trabajo. Lo veía muy limpio. Aunque no tenía mucha experiencia en herrería. Me dijo que apenas había salido del Cecati 6; más bien parece que estaba yendo todavía. Me decía que tenía que salir temprano porque iba a estudiar”.

-¿Cómo fue su trabajo con él?

-Lo traté muy poco, porque aquí solo trabajó unas semanas. Más bien, pienso que quería practicar. Cuando dejó de trabajar, una que otra vez me saludaba porque pasaba muy seguido por aquí.

-¿Alguna vez pensó que su comportamiento era sospechoso?

-No, nunca. Aunque, la verdad, en ocasiones le veía muy nervioso.

-¿Sabía si tenía amigos?

-No sabría decirlo. Era muy reservado. Muy callado.

Unas calles más adelante, me encontré con Enrique Ortíz. Al preguntarle si había conocido a Mario Aburto, puso una expresión de desagrado y con furia en la mirada dijo: “Ojalá y se hubiera matado ese cabrón en el accidente que tuvo a principio de año… Así no hubiera llegado a hacer lo que hizo”.

Ortíz es cuñado de Marcelino Martínez, tío de Mario Aburto, dueño de una casa de dos pisos que, a principios de año, rentó a Marcelino. Aburto Martínez sufrió allí un accidente que pudo haber sido fatal.

Lo recuerda Ortíz:

-Yo le presté a mi cuñado una casa que tengo aquí en la colonia Buenos Aires. Cuando me la estaba entregando porque se cambiaba a otro lugar, Mario vino a ayudarle y tuvo un grave descuido, se olvidó que al salir de la planta alta no había barandal y se vino para abajo. Cayó de espaldas sobre algunos artículos domésticos que amortiguaron el golpe. Se paró muy resentido. Nosotros pensábamos que se había roto la columna. Pero se salvó el recabrón.

Y agrega con sarcasmo en la voz:

-Me dio risa que su padre dijera que Mario es inocente. Cómo puede ser si uno lo está viendo, si él ya confesó. Fíjese nomás, su hermano menor, José Luis, nomás porque un día alguien le chuleo a la esposa cerca de la casa, salió con un bate de béisbol y medio mató al sujeto. Imagínese si ese es el más chico, ¿qué harán los grandes? Ya ve lo que hizo el papá: ¿no mató a su propio hermano?