La conservación del jaguar, prioridad del Tren Maya

La conservación del jaguar, prioridad del Tren Maya

CDMX.- A pesar de ser el felino más grande que habita en América, además de distinguirse por su gran habilidad para cazar a sus presas; el jaguar es una especie en peligro de extinción debido a la cacería humana y a la pérdida de más del 40 por ciento de su hábitat.

De acuerdo con el Censo Nacional del Jaguar y sus Presas, en 2018 había 4 mil 800 ejemplares de esta especie en México, la mayoría ubicados en las selvas de la Península de Yucatán.

Para salvaguardar a esta especie del desarrollo urbano que invade los territorios naturales del país y mitigar los impactos negativos en su hábitat, el proyecto del Tren Maya trabaja con más de 100 especialistas y académicos en el manejo ecológico de proyectos de infraestructura.

Este proyecto gubernamental también cuenta con el apoyo de universidades y centros de investigación, así como dependencias de Gobierno especializadas en el cuidado y protección de flora y fauna como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

El doctor Gerardo Jorge Ceballos González, impulsor de la Norma Mexicana de Especies en Peligro de Extinción y de más de 20 Áreas Naturales Protegidas que cubren más de un millón y medio de hectáreas del país, es parte de este equipo de especialistas que desarrollan estrategias dirigidas a la conservación de esta especie.

Pero, ¿la conservación de especies y la reducción de impactos dañinos para el ambiente es realmente posible con un proyecto que recorrerá más de 500 kilómetros a través de las entidades que cuentan con grandes extensiones de flora y fauna?

La importancia de cuidar al jaguar

Gracias a la herencia de nuestros antepasados, el jaguar es el animal más representativo de la cultura maya, donde se le conocía como Balaam o Chac. La tradición cuenta que el Dios del Sol tomaba forma de jaguar para llegar al mundo de los muertos por la noche, pues su piel moteada representaba a las estrellas.

Además de su valor cultural, el jaguar habita en 28 países de América Latina (desde México hasta Argentina) pero a pesar de ser un cazador temido se encuentra en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y en el Apéndice l de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES 2013), lo que lo coloca como una especie en peligro de extinción.

¿El Tren Maya traerá el fin del jaguar?

El doctor Gerardo Ceballos, el ecólogo más citado y con más libros publicados en México y América Latina, está convencido de que en nuestro país la creación de puentes entre la ecología y la conservación de la naturaleza es importante, por eso, en entrevista exclusiva para Al Momento explicó de qué manera el Tren Maya busca preservar a esta especie.

Debido a que el jaguar requiere de grandes extensiones territoriales para su conservación, el doctor Gerardo Ceballos, en conjunto con un grupo de expertos en la materia, trabaja en la conservación espacial del jaguar en la Península de Yucatán.

Este plan retoma la estrategia publicada en 2007 (Áreas prioritarias y corredores biológicos para la conservación del jaguar en México) que tiene como objetivo guiar a los humanos en el camino hacia la sostenibilidad ecológica.

principio de las alianzas nacionales

En 2005 Gerardo Ceballos y más de 60 biólogos, científicos y doctores formaron la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ), que actualmente comprende al grupo científico más especializado del mundo en la conservación de esta especie.

El 23 de noviembre del 2018 la ANCJ dirigió una carta al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) donde explicó la planeación y las medidas que el Tren Maya debía implementar para reducir los impactos ambientales negativos del proyecto.

En esta carta la ANCJ aclaró a Fonatur que la planeación del proyecto debía contar con todos los estudios ambientales necesarios, así como acatar la legislación correspondiente en materia de impacto ambiental, forestal, vida silvestre y aguas nacionales.

“Es relevante que se determinen las medidas de mitigación y conservación en las zonas que aún conservan selvas extensas, no se encuentran en alguna área natural protegida y funcionan como corredores biológicos para el jaguar y otras especies”, incluía la carta dirigida a Fonatur.

En respuesta, Fonatur se comprometió a apegarse estrictamente a la normatividad ambiental vigente para no impactar las zonas núcleo de ninguna Área Natural Protegida de índole nacional, estatal o municipal.

Pasos de Fauna

Aunque Fonatur y la Semarnat continúan con los estudios territoriales, arqueológicos y ambientales, a la par que se avanza en la construcción del tren, los Pasos Elevados de Fauna para el jaguar serán una realidad; así como la adecuación de viaductos, obras de drenaje y pasos ganaderos.

Las primeras acciones consistieron en la evaluación ambiental generalizada de:

La magnitud científica y completa de los posibles impactos ambientales del Tren Maya.

Daño existente de la vegetación.

Distribución de todas las especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios que hay en la Península de Yucatán -especialmente las que están en peligro de extinción-.

Con estas acciones además de Pasos de Fauna también se apostará por la viabilidad de barreras físicas a lo largo de la vía, pasos inferiores amplios que permitan el paso de especies de tamaño mediano y grande, pasos de desnivel para fauna mayor y puentes colgantes para monos y especies arborícolas.

¿De qué manera se conseguirá?

El doctor Gerardo Ceballos explicó que el primer paso fue realizar recorridos e instalar 500 cámaras escondidas (fototrampeo) para registrar los hábitos de tránsito de los animales.

Estas cámaras cuentan con sensores de movimiento y visión nocturna que permiten fotografiar a los animales en su hábitat natural, así los expertos pueden identificar la ubicación más conveniente para reconectar ecosistemas.

El siguiente reto es conservar las áreas naturales que pertenecen a los habitantes de las tierras por las que pasará el tren, por ello, se busca el pago de servicios ambientales con un fondo a través de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) que dé a las personas un incentivo para que mantengan sus selvas.

“Pueden hacer cualquier cosa menos cambiar el uso de suelo para convertirlas en ciudades, pueblos o zonas ganaderas o agrícolas”, explicó el doctor.

La tercera acción es consolidar las Áreas Naturales Protegidas que ya existen como el Parque Nacional Tulum, las Reservas de la Biosfera Yum Balam y Sian Ka’an (Quintana Roo) y Calakmul, Balam-Ku y Balam-Kin (Campeche).

En el caso de Calakmul que está pegada a dos reservas del gobierno de Campeche, el pago de servicios serviría para incentivar en áreas que tienen pastizales y que no cuentan con diversidad biológica ni productividad urbana para desarrollarse.

Así, si se plantaran árboles o plantas en lugar de pastos, estos jalarán carbono y ayudarán a la atmósfera a que por cada tres o cuatro hectáreas se restaure una hectárea de selva nativa.

Con estas acciones en materia de medio ambiente, el proyecto del Tren Maya tiene el compromiso total de cuidar socialmente que los dueños tengan los incentivos correspondientes para cuidar sus selvas y también, que ambientalmente lo que se decida y los procesos con los que se construya sean científicamente correctos para la preservación de flora y fauna.

“Lo que tenemos que hacer aquí es guiarnos por la ciencia y por esta visión de conservación, entendiendo que somos la última generación que puede salvar esto”, doctor Gerardo Ceballos.

  • AM.MX/vgs