
No hay tiempo de ser políticamente correctos, dijo el magnate a sus contrincantes
WASHINGTON, 7 de agosto (Al Momento Noticias).- El magnate estadunidense Donald Trump se alzó como ganador indiscutible del primer debate de los aspirantes republicanos a la Presidencia, al conseguir arrastrar al resto de sus adversarios hacia posiciones extremas en el tema migratorio con la promesa de un blindaje de la frontera con México y una política de cero tolerancia contra quien se encuentre ilegalmente en Estados Unidos.
La única excepción en una noche de retórica extremista contra los inmigrantes fue el ex gobernador de Florida, Jeb Bush, quien se reafirmó en su plan para garantizar un estatus legal a los inmigrantes que puedan demostrar su estancia de varios años en el país, pagar una multa, someterse a un control de antecedentes y aprender inglés.
“Tiene que haber una vía para la legalización ganada. Pero primero tenemos que asegurar la frontera y eliminar las ciudades santuario”, señaló Bush para equilibrar su posición y evitar alejar de su candidatura a la base conservadora por su posición migratoria moderada.
La noche de Trump se convirtió en un espectáculo de golpes. Entre ellos, los dirigidos al gobierno de México, al que volvió a acusar de enviar a Estados Unidos “solo a los malos”. “Nuestros políticos son estúpidos. Y el gobierno de México es mucho más inteligente, mucho más astuto. Nos mandan a los malos porque no quieren pagar por ellos. No quieren hacerse cargo de ellos”, insistió Trump, quien se mostró incapaz de ofrecer pruebas concretas para sustentar estas acusaciones.
“Si no fuera por mí ninguno de los presentes aquí estaría hablando del tema migratorio”, presumió Trump al justificar así sus pronunciamientos incendiarios contra los inmigrantes indocumentados y contra el gobierno mexicano.
En las dos horas que duró el programa, Trump tuvo varias oportunidades de salir con sus frases altisonantes y muchas de ellas para nada políticamente correctas, cosa de la que dijo estar orgulloso.
“Y yo no tengo tiempo para ser políticamente correcto. Y este país tampoco tiene tiempo porque estamos en un gran problema. Estamos perdiendo frente a China en materia de comercio. Y estamos perdiendo con México en [lo relacionado a la seguridad] en la frontera”, remató Trump.
Su extremismo obligó al resto de los contendientes a formular pronunciamientos similares, en un cierre de filas a favor de reforzar la seguridad fronteriza y un rechazo frontal a la posibilidad de una vía a la ciudadanía para aquellos que siguen esperanzados en una reforma migratoria amplia y justa.
“El señor Trump ha tocado un nervio muy importante”, consideró el gobernador de Ohio, John Kasich, al entender el deseo de “una mayoría de gente que quiere la construcción de un muro” en la frontera de México “porque muchos en este país quieren el fin de la inmigración ilegal”.
A su vez, el senador por Florida, Marco Rubio, quien apoyó en el pasado una iniciativa de reforma migratoria que después dejó en la cuneta, aseguró que, contrario a lo que ha sostenido Trump, “la mayoría de la gente que hoy cruza la frontera viene de países como Guatemala, Honduras y El Salvador y por eso necesitamos asegurar la frontera.
“Necesitamos un muro. El problema es que si El Chapo Guzmán construye un túnel debajo del muro, también tenemos que lidiar con eso. Por ello, necesitamos reforzar el sistema de E-Verify y poner un sistema que controle mejor las entradas y salidas de EU”, subrayó.
Las posturas que quedaron definidas en el tema migratorio con este debate, demuestran que quien sea el nominado del Partido Republicano tendrá serios problemas para hacerse con el voto del electorado hispano que representará 10 por ciento. Para poder recuperar la Casa Blanca, el aspirante republicano que sea ungido como candidato tendría que conseguir el respaldo de, al menos, 42 por ciento del voto hispano.
El primer debate entre los 10 aspirantes más populares del Partido Republicano, organizado y transmitido por la cadena Fox News, se celebró en el estadio Quicken Loans de Cleveland, Ohio, un estado que será crucial en las elecciones generales de 2016.
Al iniciar, a pregunta expresa de los moderadores a cada uno de los participantes, Trump se negó a prometer que no contenderá como candidato independiente en caso de no conseguir la nominación republicana. “No puedo prometerlo”, dijo el magnate en medio de un sonoro abucheo de algunos de los presentes y el inmediato reclamo del senador por Kentucky, Rand Paul, quien le atacó por coquetear con una posibilidad que solo beneficiaría a la aspirante demócrata Hillary Clinton.
“Por lo visto Trump ya tiene cubierta su apuesta con los Clinton. Así que, si compite como independiente, estará apoyando a Clinton”, le acusó Paul.
Además, el polémico multimillonario fue el único que no se mostró total e incondicionalmente dispuesto a aceptar y apoyar al candidato que finalmente logre la nominación, compromiso que pidieron los moderadores antes de empezar el debate.
En otros temas, los contendientes acusaron al presidente Barack Obama de debilitar la política exterior, criticaron particularmente el pacto nuclear con Irán y alertaron sobre las amenazas que plantean países como Rusia y China.
Horas antes se realizó el debate entre los siete aspirantes republicanos menos populares, en el que destacó la ex consejera delegada de Hewlett-Packard, Carly Fiorina.
Dominio del tiempo
Trump no solo fue el que dijo más cosas altisonantes, sino el que más tiempo acaparó en el debate, cerca de 11 minutos.
Detrás de él, con unos 9 minutos, el exgobernador Jeb Bush, segundo también en las encuestas que usó la cadena Fox para asignar los puestos a los candidatos con mayor popularidad entre el grupo de 17 que aspiran a la candidatura.
El senador Marco Rubio logró cinco minutos y su colega Rand Paul, el que menos habló, usó unos tres minutos.
Más allá de un intento del senador Paul al inicio del debate contra Trump y luego un breve enfrentamiento por diferencias sobre cómo manejar temas de seguridad nacional entre el gobernador de Nueva Jrsey Chris Christie y el Paul, el evento transcurrió sin sorpresas.
El senador Ted Cruz, por ejemplo, insistió en cuestionar al liderazgo de su partido y trató de perfilarse como el conservador más radical de todos los precandidatos.
Algunos analistas sugieren que Cruz confía en que ante un eventual desinflamiento de la opción de Trump –una posibilidad en la que parecen confiar muchos republicanos- él podrá quedarse con esos votantes molestos que se ahora sienten interpretados por el empresario.
En cambio, otros como Bush, Rubio, el neurocirujano Ben Carson o el gobernador Christie, presentaron un discurso menos extremista, apelando a la necesidad de unificar al partido frente a la amenaza de dejar la Casa Blanca en manos de Hillary Clinton.
La amenaza Clinton
En lo que todos los participantes en el debate estuvieron de acuerdo es en que Hillary Clinton será la candidata del Partido Demócrata, a pesar de que sus números vienen bajando en las últimas encuestas.
El nombre de Clinton fue citado en 14 ocasiones, mucho más que el de Barack Obama, a pesar de que para los republicanos las políticas del actual presidente, desde la reforma de salud hasta el reciente acuerdo nuclear con Irán, han puesto en peligro el futuro del país.
Pero para los precandidatos es claro que Obama ya es pasado y que Clinton es la amenaza de la continuación de esas políticas “de izquierda”.
Un caso curioso fue cuando Donald Trump reconoció haber donado dinero a muchas campañas electorales en el pasado, incluyendo a algunas de quienes le acompañaban en el estrado.
Pero sobre todo a la de Hillary Clinton a quien invitó a su boda y ella asistió “¿Saben por qué? Porque no tenía opción”, dijo dando a entender que las donaciones atan al político al donante.
En cambio, él asegura que no tendría esas ataduras porque tiene el dinero necesario para financiar su campaña, y eso es lo que lo que hace a Trump un factor temible para algunos en el partido Republicano.
AMN.MX/bhr
