CIUDAD DEL VATICANO, 18 de abril (AlMomento.MX).– Como hiciera Jesús con sus discípulos durante la Última Cena, el Papa Francisco lavó los pies a 12 reclusos en una cárcel cerca de Roma y les aconsejó a “evitar cualquier tentación de dominación” y “ayudarse entre sí”.
El pontífice se trasladó a la penitenciaría de Velletri para conmemorar este Jueves Santo la Última Cena y en su discurso ante los presos recordó la importancia del rito del lavado de los pies, realizado por Jesucristo a sus apóstoles.
Explicó que Jesús, a pesar de ser el hijo de Dios, llevó a cabo con sus discípulos este gesto propio de esclavos, quienes en aquel entonces limpiaban el polvo y la suciedad del calzado de las personas que visitaban las casas de sus amos.
“Servíos el uno al otro, sed hermanos en el servicio y no en la ambición de quien domina o maltrata al otro. Esta es la hermandad. La hermandad es siempre humilde“, aseguró el Papa.
Francisco insistió ante los presos, pero también ante el personal de la cárcel y los guardias de seguridad, que “el más grande debe servir al más pequeño” y después procedió a lavar los pies a doce presos, nueve italianos, un brasileño, uno de Costa de Marfil y otro natural de Marruecos.
Con frecuencia, el Papa ha realizado la ceremonia del Jueves Santo en prisiones para reforzar su mensaje de que, incluso las personalidades más importantes deben estar a disposición de los más marginados.
AM.MX/dsc
