
Después de cinco años de investigación llegan al final del túnel
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de octubre (Al Momento Noticias).- A pocos días de que llegue el Día de Muertos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia dio a conocer el hallazgo de una ofrenda bajo el Templo de la Serpiente Emplumada en Teotihuacán que data de hace mil 800 años, en donde se encontraron cerca de 50 mil objetos, entre los que destacan huesos de animales, bastones de mando y esferas metálicas.
Teresa Franco, titular del INAH, informó que el descubrimiento se dio a 103 metros de la entrada del túnel del Templo en La Ciudadela de la Zona Arqueológica.
Los especialistas del Instituto se apoyaron del uso de la tecnología, como georradares, escáneres láser de alta precisión y dos robots equipados para hacer posible este descubrimiento y que permitirá conocer más sobre los habitantes de la zona.
Fue a manos de los integrantes del proyecto Tlalocan (‘camino bajo la tierra’ en náhuatl) que se pudo tener este hallazgo que es financiado por el INAH y ahora después de cinco años han llegado al final de este túnel.
El objetivo era explorar lo que los habitantes de este lugar quisieron preservar de toda mirada con 25 muros y toneladas de roca y tierra pues sólo fue reabierto en una ocasión para introducir algo pero desde entonces, hace mil 800 años, no se ha vuelto a entrar, hasta ahora.
Arqueólogos encontraron cerca de 50 mil objetos que incluyen desde bastones de mando hasta ofrendas y semillas, pasando por esqueletos de animales que podrían ser jaguares y extrañas esferas metálicas de distintos tamaños. Estos objetos están en observación y se espera que esta semana anuncien las autoridades oficialmente las conclusiones preliminares de la excavación.
La descripción del túnel
El georrador y el láser ayudaron previamente a tener una idea de la estructura del túnel. Después se introdujo un robot para explorar entre las grietas y para llegar más allá del túnel se uso otro robot más sofisticado.
En la entrada hay una especie de chimenea que conecta con el exterior, quizás un observatorio de hace dos milenios, especula el arqueólogo Sergio Gómez, jefe de la excavación. Al caminar por el túnel se ve en el techo unos destellos, “es polvo metálico, imagine entrar con antorchas, ese polvo debía brillar como si fuera el cielo”, dice Gómez.
Lo que contiene el techo son restos de pirita o magnetita, un metal que no se encuentra en la zona pero lo trajeron hasta ahí y lo molieron para pintarlo.
A mitad del túnel se encontraron más de 300 esferas metálicas de 2 a 24 centímetros de diámetro en dos cámaras que flanquean el camino. Las esferas son pequeñas y aún no se sabe cuál es su significado o que representa que estén ahí.
El camino comienza a descender a unos 30 metros del final, termina con otras tres cámaras a modo de trébol cuyo centro se sitúa debajo del vértice de la pirámide. A partir de ahí no se puede pasar más hasta que el INAH presente los resultados de la excavación.
El análisis de los hallazgos tardarán años pues son muchos descubrimientos, entre ofrendas, esculturas, piedras preciosas, animales, multitud de bastones de mando, ya que entre más avanzaban en el túnel más cosas encontraban.
Teotihuacán “tenía vínculo con Tikal (Guatemala) y Copan (Honduras), lo que nos hace pensar en el inmenso poder teotihuacano, pero tenemos muchas dudas sobre el sistema de gobierno, la lengua que hablaban o su sistema de escritura todavía no descifrado” señala Gómez, y se espera en este hallazgo del túnel tener más respuestas.
