Un nuevo naufragio se cobra al menos 34 vidas en una isla griega

Un nuevo naufragio se cobra al menos 34 vidas en una isla griega

 

Casi la mitad de los muertos son menores: cuatro bebés y diez niños. La embarcación trasladaba a 112 refugiados e inmigrantes

ATENAS, GRECIA, 13 de septiembre (Al Momento Noticias).- Una nueva tragedia en el Mediterráneo oriental ha añadido al menos 34 muertos a la larga lista de refugiados e inmigrantes ahogados en su intento de alcanzar las costas de Europa, informa el diario español El País.

Las aguas de la isla de Farmakónisi, equivalente griego a la Lampedusa de infausto recuerdo, devolvieron esta mañana sus cuerpos, casi la mitad menores —cuatro bebés y diez niños—, mientras a primera hora de esta tarde proseguían las labores de auxilio. Al menos 68 personas pudieron ser rescatadas, mientras que 30 alcanzaron a nado las costas de la isla, situada a 15 kilómetros de Turquía. En la embarcación viajaban al menos 112 personas, según el balance de la Guardia Costera.

En paralelo a otro operativo de búsqueda en curso desde el sábado frente a la isla de Samos —cinco desaparecidos, cuatro de ellos menores—, en las labores de rescate del naufragio de Farmakónisi participan dos helicópteros Super Puma y fuerzas de la Guardia Costera y la Armada griegas.

A primeras horas de la mañana de este domingo, una llamada al número de emergencia 112 disparó la alarma. Un centenar de refugiados e inmigrantes se hallaban en peligro en aguas de la isla, situada al sureste del mar Egeo y donde en enero de 2014 se produjo uno de los peores naufragios en aguas griegas, que costó la vida a 12 personas.

En esa tragedia murieron ahogados un refugiado sirio y sus cuatro hijos, embarcados a la desesperada rumbo a Europa tras perder poco antes a su esposa y madre, respectivamente, en un bombardeo en su país natal. Sin la repercusión que tristemente logró el caso del pequeño Aylan, ya que fue un incidente aislado -y sobre todo sin cámaras cerca-, la escasa condena judicial a los traficantes del barco hundido provocó una oleada de críticas por parte de las organizaciones humanitarias y activistas de derechos humanos.

Desde comienzos de año, más de 2 mil 700 migrantes han muerto en el Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El Gobierno interino de Atenas rechazó este domingo por “inaceptables” las críticas europeas a su gestión de la crisis de los refugiados. En una visita a la isla de Mitiline, primera línea de la crisis, la primera ministra provisional, Vasilikí Thanou, anunció la apertura de nuevos centros de acogida de refugiados.

Por otra parte, el Gobierno alemán ha decidido restablecer los controles en la frontera con Austria ante la llegada masiva de refugiados. El ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, ha asegurado que los controles se reinstauran “temporalmente”. La medida ha entrado en vigor esta misma tarde. Una portavoz  de la empresa ferroviaria austriaca ÖBB citada por la agencia Reuters avanzó que el tráfico por vía férrea se había paralizado en la frontera a partir de las 17.00.

La entrada masiva de refugiados, que llegan por centenares a la ciudad de Múnich, en el estado federado de Baviera, ha desbordado a las autoridades. Ante esta situación, el Gobierno alemán ha decidido restablecer los controles en la frontera sur del país. El anuncio, que la canciller alemana, Angela Merkel, habría comentado por teléfono con su homólogo austriaco, Werner Faymann, se ha producido finalmente por boca del ministro del Interior.

“El objetivo de esta medida es detener el flujo a Alemania y volver a un proceso ordenado”, ha explicado el ministro en rueda de prensa. De Maizière ha alegado motivos de seguridad para esta decisión y ha revelado que es el resultado de acuerdo tras un “debate amistoso resuelto” dentro de la coalición de gobierno, formada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel y el Partido Social Demócrata (SPD).

Múnich, la capital del estado federado de Baviera, ha llegado este fin de semana al límite de su capacidad de asistencia humanitaria en una estación central de ferrocarriles que se ha llenado de refugiados. Hasta la medianoche del sábado, la policía federal había contabilizado la llegada de 12 mil 200 personas y este domingo se espera que llegue una cantidad similar o mayor.

La llegada masiva de refugiados y la impotencia de la ciudad para ofrecerles un techo y una cama, ha llevado al alcalde de Múnich, Dieter Reiter, a enviar un llamamiento de auxilio a sus colegas de otras ciudades alemanes e, indirectamente, al Gobierno federal. “Ya no sabemos qué hacer con los refugiados”, dijo el alcalde antes las cámaras de la segunda cadena de televisión, ZDF, en la noche del sábado. “Múnich y Baviera son incapaces para enfrentar este gran desafío solos y me siento decepcionado al tener que admitir que ya no tenemos más lugares para los refugiados que llegan a la ciudad”, añadió el alcalde, al confesar su impotencia para ofrecer un albergue digno a los refugiados.

Múnich se ha convertido en el punto de llegada clave de los refugiados de la llamada ruta de los Balcanes, que atraviesan Serbia, Hungría y Austria para llegar a Alemania. En las últimas dos semanas, más de 60 mil refugiados han llegado a la ciudad alemana.

Ante la falta de albergues, cientos de personas tuvieron que dormir en la noche del sábado al domingo en los pasillos de la estación central de ferrocarriles, una realidad que volvió a despertar la solidaridad de la población. Gracias al llamamiento del alcalde, cientos de muniquenses llegaron a la estación para donar colchones y sacos de dormir.

Para evitar una catástrofe en la estación de Múnich, la compañía de ferrocarriles alemana, Deutsche Bahn, puso a disposición varios trenes de alta velocidad (ICE) para evacuar a los refugiados. A causa del alto número de refugiados que están llegando a Múnich, el Gobierno regional que preside Horst Seehofer convocó a una reunión urgente de su gabinete para aprobar una paquete extraordinario de medidas destinadas a hacer frente a una situación que está, por el momento, fuera de control.

La dramática situación que está viviendo la capital del estado federado más rico del país ha provocando una ola de reacciones en contra de la canciller Angela Merkel, que decidió, sin consultar a nadie, abrir las fronteras de su país a los refugiados sirios y de otras países que estaban, casi en calidad de prisioneros, en la estación de ferrocarriles de Budapest.

AMN.MX/fm