WASHINGTON.— Tras el contundente revés electoral en las elecciones de mitad de mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que el conflicto bélico contra Irán influyó en la derrota del Partido Republicano, la cual costó el control de ambas cámaras del Congreso a su administración.
La lectura de la Casa Blanca: entre la autocrítica y el veto
En una entrevista concedida a la cadena Fox News, el mandatario admitió que la ofensiva en Medio Oriente afectó el desempeño de los candidatos republicanos en las urnas, aunque defendió la medida bajo el argumento de neutralizar al principal patrocinador del terrorismo nuclear.
«Creo que una parte de esto fue Irán. Pero la gente entendió la importancia de lo que he hecho (…) a largo plazo será mucho más importante que esta noche», declaró.
Pese a que reconoció el esfuerzo y el buen trabajo de campaña de los demócratas, Trump adoptó una postura desafiante ante el nuevo escenario legislativo donde la oposición ostentará la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Ante posibles iniciativas adversas, el mandatario adelantó que hará uso de su facultad constitucional:
«Enviarán cosas que son una locura y las vetaré. Y tras un par de meses de vetos, llaman y dicen: “¿Cómo hacemos estas cosas?” Y trabajaremos juntos».
Asimismo, a través de su cuenta en Truth Social, el presidente se deslindó de los resultados asegurando que su nombre no figuraba en las papeletas y culpó directamente a algunos perfiles partidistas —como al derrotado gobernador de Texas, Greg Abbott, a quien calificó de «moderado» o «RINO»— por alejarse de las directrices del movimiento MAGA.
Un panorama adverso y el factor latino
Las consecuencias de los comicios reflejan un profundo desgaste en la base de apoyo del oficialismo. De acuerdo con datos recientes previos a la jornada electoral, como el sondeo de Telemundo y NBC News, el descontento del electorado latino —un sector donde los republicanos habían ganado terreno en 2024— creció drásticamente, registrando porcentajes de desaprobación superiores al 70% en temas cruciales como la economía, el costo de vida y la política exterior.
⇒ La pérdida de bastiones históricos y gubernaturas clave en estados como Texas, Georgia, Iowa y Ohio deja a la Casa Blanca frente a un Congreso opositor provisto de plenas facultades de investigación, presupuestarias y de control político para la segunda mitad del mandato.
AM.MX/dsc
