Ya quisiéramos tener metro

Ya quisiéramos tener metro

 

No es albur. Nos referimos al popular sistema de transporte colectivo Metro de la Ciudad de México, mismo que esta semana anunció un incremento de 5 pesos el boleto. Las voces de protesta en el DF se elevaron. Muchos están en contra, otros están a favor y es un tema verdaderamente local, pero digno de trasladarse a Veracruz para ejemplificar y comparar como un transporte público puede ser barato, anticontaminante y eficiente, y a la vez crea polémica por el aumento del costo en el boleto.

El Metro de la ciudad de México se considera ahora el más caro de todos los sistemas colectivos en el mundo en costo por boleto, según una gráfica que circula por internet en relación al salario mínimo, pero no dicen que --por ejemplo-- el Underground de Londres cobra por cada estación a la que se aborda entre 1.50 a 4 libras esterlinas, dependiendo del tipo de compra de boletos (tarjeta multipase o boleto sencillo) lo que nos da un aproximado entre 31 a 84 pesos. En París, el boleto oscila en los 1.50 euros (algo así como 26 pesos). En España alcanza hasta los 2 euros, que son aproximadamente 35 pesos.

Es cierto, tienen una mejor calidad de vida, pero pregúntenle ustedes a quienes han vivido o estudiado en Europa: la vida es cara, carísima. Pensar que se vive con el salario mínimo en un país de primer mundo, es absurdo. Hay países que ni siquiera tienen ese tipo de tabulador. Ergo: no puede haber comparación porque allá sí se aplican con los impuestos, aquí se los clavan.

Viajar al DF siempre es una experiencia. Hay quienes, como Homero Simpson en su viaje a Nueva York, quedaron traumados de tanto asalto, de tanto chilango gandalla y hasta de la pesadilla que puede significar el tráfico por las movilizaciones. Hay quienes disfrutan el viaje por el simple hecho de que la capital del país sigue siendo la mejor ciudad del país.

El Metro es el sistema más viable para moverse en una ciudad de 8 millones de habitantes. Se llega casi a todos lados y es también toda una experiencia propia por la cantidad de personajes e historias que se pueden desarrollar a partir de un viaje en el “gusano naranja”. Su costo de tres pesos a 5 pesos, la verdad suena como a una ganga, pero hay quienes critican que es injusto porque esos dos pesos representan una fuerte carga diaria de recursos.

Quizás el gran problema del aumento del metro es que no hay cuentas claras ni transparencia de las cantidades millonarias que se generan diariamente. Que la gran cantidad de dinero proveniente de cerca de 4 millones de ciudadanos que viajan diariamente por el metro, no se ve reflejado en la modernización de los vagones, ni en la infraestructura del mismo. Todo parece una manera fácil y cínica de hacerse recursos inmediatos.


EL ETERNO TREN Y LOS ESPERADOS TRANVÍAS

Por nuestra parte, en Veracruz nos tenemos que fletar el sueño de que algún día vamos a tener otra vez tranvías de verdad como en la época dorada del puerto; o que algún día habrá un tren entre Boca del Río y Veracruz como tanto en los últimos años se ha anunciado.

Mientras nos tenemos que supeditar al transporte público más horrendo y nefasto que hay: los camiones, que también son toda una experiencia, pues si no terminan matando a alguien diariamente, a más de uno le da a azúcar por la velocidad encabronada que agarran algunas unidades.

Por cierto que en la entidad veracruzana, los dueños del transporte público siempre se quejan de que ya no es negocio, pero alguna vez en un asalto a mediodía en la carretera Xalapa-Coatepec salió a relucir que el chofer llevaba algo así como 30 mil pesos en efectivo. Si en realidad no fuese negocio, ya hubiesen renunciado desde hace mucho los transportistas. Si no fuese negocio, los políticos no se harían dueños de camiones y transportes públicos, algunos incluso a la mala.

En el metro existen al menos tres líneas que superan los 20 kilómetros de distancia y por 3 pesos --ahora 5-- se recorre la misma distancia que hay aproximadamente entre Xalapa y la comunidad de Las Vigas, en Perote, donde el camión cobra entre 30 y 50 pesos.

Por dos pesos más, el DF sostiene lo que es el sistema de transporte público más popular y usado en una de las ciudades más grandes del mundo (empero el asunto de las cuentas claras). Aquí en la aldea, los aumentos, que son más constantes, son dirigidos directamente al bolsillo de los dueños de los transportes.

Y tome en cuenta que las distancias, por ejemplo en Xalapa, son menores, los autobuses están en pésimas condiciones y tienen tarifas más caras. La regular es entre 7 y 10 pesos. A eso añádele que además son unidades contaminantes en una capital veracruzana ya de por sí atascada de vehículos automotores por todos lados.

La realidad del transporte público entre el DF y Veracruz es seguramente un tema sin comparación porque una es una gran ciudad y la otra es todo un estado, pero vaya que tenemos más o menos la misma cantidad de habitantes, según el último censo de población, así como flujo de millones que diariamente usan el transporte público para movilizarse a su casa o centros de trabajo.

Ojalá en Veracruz, por lo menos Xalapa, tuviésemos un transporte como el Metro: barato, eficiente y no contaminante. Quizás el único problema sería la tardanza en la construcción: nomás fíjese que todavía no acaban el mentado túnel sumergido y parece que llegará antes el fin del mundo que su terminación.

Por cierto ¿así será con el asunto de los trenes en Veracruz-Boca del Río? Sean serios para responder, porfa.

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