La noticia del senecto literalmente asesinado por un operador del sistema del transporte público es tal vez, para quienes se encuentran en el poder, un tema tan común, que no les preocupa ni ocupa. En este momento, el gobierno del estado –principalmente la Secretaría de Planeación y Finanzas- tiene la mente concentrada en buscar el “hoyo” que abrirán para cubrir los cerca de dos mil parabrisas colapsados que la granizada atípica provocó; por lo tanto, un “muertito” más a larga lista de asesinatos que cometen los operadores del “Pulpo” ya es minuta picata.
A los propietarios del transporte urbano se les concede todo. Contaminar el medio ambiente, que el servicio sea de tercer mundo, que corran a velocidades extremadamente altas por la competencia desleal que provoca el mismo propietario de las rutas entre sus choferes, quienes tienen supeditado su sueldo al boletaje que realicen; pero dentro de todo eso, existe el más lamentable de todos los aspectos que envuelve al mal servicio del transporte público, que asesinen al peatón en su desesperada y loca carrera.
Pero ahora se entiende el motivo por el cual el gobierno del estado de Veracruz no procede en contra de estos asesinos del volante. Pues de acuerdo al testimonio que hiciese el transportista plagiado y liberado hace unos días en un video tomado por sus propios secuestradores, José de Jesús Ramos Garrido, saca a la luz el fraude gubernamental, acusando tanto al hermano del ejecutivo estatal, Cecil Duarte de Ochoa y al propio Javier Duarte de Ochoa de mantener una flotilla importante de camiones urbanos en el estado con prestanombres.
El problema inteligente lector, que las leyes no se hicieron para quienes mantienen posiciones en el gobierno –municipal, estatal y federal-. Hasta ahora, sólo basta que quien haya sido señalado de cometer un fraude, nomás se tome la molestia de salir a desmentirlo y listo, todo queda resuelto. Cómo esperar por ejemplo que el procurador General de Justicia del estado, Luis Ángel Bravo Contreras investigue al gobernador del estado y toda su parentela, cuando fue éste quien lo enquistó en el poder. Ni soñarlo, por ello se dice que todos se “tapan con la misma cobija”.
El estado de Veracruz existe un evidente problema vial que las autoridades encargadas no atienden. Sólo se dedican a sacar a sus “hambrientos” elementos de Tránsito y ahora Policías para que lleven la “cuota” impuesta actualmente por el titular que coordina y dirige ambas corporaciones a nivel estatal. Se puede aludir que el problema de la falta de educación vial se centra en la falta de conocimiento en el tema de quien administra dicha área. Eso se nota afuera, lo notan los ciudadanos que diariamente tienen que padecer la incapacidad de quienes lo único que saben hacer bien, es cobrar su oneroso salario y robar a manos llenas.
Incumplimiento gubernamental
Los daños que originó la granizada en la ciudad de Xalapa fueron realmente serios. Muchos automóviles y casas de láminas –asbesto- sufrieron las consecuencias del maltrato que hemos originado al medio ambiente. La contaminación, la ignorancia del gobierno de indiscriminadamente tirar árboles e instalar planchas de cemento, el rellenar zonas ecológicas, como Tembladeras a donde instalaron su “famosas” villas olímpicas, la contaminación con aguas negras a lagunas, ríos y mar, en fin, todos en un momento dado, hemos contribuido de una u otra manera la reacción de la madre naturaleza, por lo tanto, todos somos culpables.
En su desespera idea de quedar bien con el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, lucha día con día con ganar su simpatía y piensa que elevando su imagen –mediático claro- puede lograr que éste siga considerándolo un elemento nocivo para su “brillante” gobierno. En la misma noche del domingo 27 de abril del año en curso, el ejecutivo estatal, su mujer, Karime Macías de Duarte y un séquito de funcionarios, recorrieron la localidad de Las Cruces en la ciudad capital para observar los daños originados por la granizada a la población y luego abrió la boca: se apoyará a las personas que resultaron con daños en sus autos y viviendas.
El problema es que no hay dinero para destinar y cubrir las afectaciones de las personas damnificadas. Es decir, actualmente ni los habitantes de Las Cruces, ni los de Emiliano Zapata –donde también los pobladores resultaron severamente dañados en casas y campo- y mucho menos los automovilistas, han recibido nada de las promesas vertidas por parte del señor gobernador.
El estado se encuentra realmente a la deriva, sin una cabeza que la dirija, pues la que hay, no sabe hacerlo. Un gobernante de microondas, prefabricado por el ex gobernante, Fidel Herrera Beltrán, hecho a modo expreso de sus oscuras intenciones: continuar en el poder.
El ex mandatario estatal sabe de la dañada imagen que mantiene por haber robado a manos llenas el dinero del pueblo, quedando –si es que realmente Veracruz cuenta con una historia digna- como el peor gobernador que la entidad ha tenido. Ahora, no lo dudo en lo absoluto que sea quien está detrás de los errores tan serios del actual gobernante, para que lo supere como el peor.
El problema, que como siempre el pueblo veracruzano manso, asume todo lo que venga del poder. No exige, por flojera, por ignorancia, por cobarde.
P.D Una felicitación a todos los niños en su día y para quienes continúan siendo niños pese haber crecido. Esperemos que se diviertan y disfruten totalmente el día.
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