Rafael “Cuenca” y “Picazo: ineptos

Rafael “Cuenca” y “Picazo: ineptos



Realmente indigna la prepotencia que en muchas ocasiones se conducen algunos servidores públicos. Cómo muchos veracruzanos saben, en el Hospital de “Alta” Especialidad de Veracruz suceden cosas muy alarmantes, tanto por parte del personal médico como proveniente de la misma dirección a cargo de Rafael de Jesús Picazo Figueroa. Para nadie es ya novedoso conocer que dicho nosocomio atiende en literales números rojos tanto financiera como de calidad de servicio.

Se ha denunciado en innumerables ocasiones la falta de material en el interior del hospital, donde no cuenta con el mínimo indispensable, es decir, muchos pacientes acusan de que éste no tiene ni para gasas, como tampoco con los equipos necesarios pues los existentes desde hace mucho dejaron de funcionar.  Las autoridades del sector salud, no canalizan recursos a ningún hospital de la entidad provocando una verdadera crisis; estos se mantienen del aire y por ello, se cometen los actos más atroces que atentan directamente en la vida de las personas que tienen la mala suerte de pasar por dicha institución.

El caso del joven deportista paralímpico, José Eduardo Jaime Cifuentes, es un tema más –de miles que se producen- a causa de la ineptitud imperante en dicho hospital. No se detienen ni se preocupan, mucho menos se ocupan por erradicar todas y cada una de sus incapacidades. Para ellos, el caso del aun adolescente, es una estadística más. Debemos recordar que hace apenas cinco meses –el 20 noviembre del 2013 para ser precisos- derivado de la incompetente acción de su “carnicero” Juan Carlos Bravo Soriano, le provocó una dolorosa pérdida a la familia Ayil Gamboa, quienes tuvieron que sufrir en carne propia la negligencia, la incapacidad y la indignante opacidad que las autoridades mantienen en el hospital, sosteniendo sujetos que no cuentan con ningún código de ética. Pero el problema, es que estos dos casos son unos tantos de los cientos que se comenten diariamente en el Hospital General de “Baja Sensibilidad”, que hasta podemos pensar que ya lo disfrutan.

Otro personaje al que innumerables ocasiones se le ha señalado de actuar en detrimento de los deportistas veracruzanos, es el director del Instituto Veracruzano del Deporte, Rafael Cuenca Reyes. En ésta ocasión, la circunstancia que aqueja al deportista paralímpico hospitalizado, José Eduardo Jaime Cifuentes, muestra nuevamente su evidente e insensible postura por parte del titular del IVD, quien literalmente le da la espalda a la familia. Cómo siempre se ha sabido, dicha dependencia es y será por siempre otra caja chica del gobierno estatal. No importa que la dependencia no funcione, el gobierno la sostiene; y más, cuando actualmente el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa ha perdido la posibilidad de meter mano a su “minita” de oro, como era el Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano  (SAS).

No tan fácil puede hurgar en el cajón y más cuando está en la constante vigilancia del alcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez –del presidente municipal de Medellín, Omar Cruz, no se espera nada- que está literalmente se encuentra acechando cada una de las acciones del titular, José Tello, para que no desvíe a favor del gobierno del estado el dinero de la dependencia.

Esperemos que Javier Duarte de Ochoa ya deje de castigar a los veracruzanos canalizando los recursos necesarios al sector salud, pues su gracia, ha costado la vida de muchas personas. Padres, hijos, hermanos, personas que han enlutado a muchas familias a causa de la falta recursos y sobre todo, de la contratación de mano de obra barata que mantiene trabajando el gobierno del estado en los diversos hospitales de la entidad veracruzana. Esta situación es insostenible, pues los veracruzanos son quienes padecen las consecuencias.

Tránsito de Boca del Río: la manzana de la discordia

Al parecer, para el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa le resultó un verdadero desagravio que el municipio de Boca del Río haya “osado” quitarle la dirección de Tránsito Municipal. El asunto al parecer tocó fibras muy sensibles en la bonanza física del mandatario estatal, que ha decidido defender a capa y espada dicha institución.

A  causa de dicha pretensión por parte del edil boqueño, el ejecutivo estatal ha recurrido a su “tradicional” recurso de distribuir correos “desinformativos” y con calumnias a los diversos medios de comunicación con la finalidad de destruir a base de calumnias -y un verdadero “veneno” proveniente de alguien suficientemente dañado y frustrado- a cualquier adversario político o incómodo que se le ponga enfrente. Actualmente –según radio bemba, medio chismoso que usualmente nunca se equivoca- los correos difamatorios se producen a gran escala por personal proveniente de las oficinas de un “distinguido” sujeto que legisla en el Congreso del estado y mantiene un “nutrido” equipo de edecanes dentro de ellas.

Como siempre, palpamos el tipo de gestión gubernamental, basada en la diatriba, en la falta de madurez y la sensatez.

Aquí no baso mi análisis amable lector, para que piense que mantengo alguna defensa a la decisión municipal del alcalde de Boca del Río. Independientemente si es favorable o no, mi tesis se concentra en otro sentido. Me refiero esencialmente al tipo de ejercicio que ejecuta usualmente el gobierno de la actual administración en el estado de Veracruz. Al parecer, en tres años de recorrido en la gestión pública, “los enquistados” no han comprendido aun la forma de ejercer el poder. Pareciera que Veracruz se encuentra bajo la tutela de un “escuincle” de primaria o una persona literalmente ignorante e incapaz de controlar con dignidad el timón.

Este hecho, le cuesta a los veracruzanos millones de pesos anuales y la cosa, es que aún restan otros tres. La crisis financiera en el estado es día con día más decadente y la debacle se vislumbra más aterradora. Incapacidad que padecen todos los sectores que sostienen a la sociedad en el estado, pues no hay dinero más que para darle “gusto” a quienes viven “enquistados” en el gobierno, mientras en el otro extremo del  visor, lo único que se ve, son servicios nulos, campos devastados, infraestructura inexistente y similar a la que mantienen países realmente pobres en el mundo, a causa de la falta de inyección financiera.

Un verdadero desastre derivado de que el ex gobernador del estado, Fidel Herrera Beltrán demostró odiar a Veracruz  al haber dejado uno de sus peores alumnos a gobernar este hermoso estado.

Terrible, desafortunado y desalentador. El problema, es que no hay a quien apostarle. Todos los actuantes políticos, persiguen el mismo fin: robar.

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