En el periodo de Carlos Salinas de Gortari, logró imponer cambios estructurales –como la privatización de Telmex, el Tratado de Libre Comercio (TLC), por ejemplo- las cuales nuestros padres tuvieron que “apechugar” y que nuestras generaciones con el transcurrir del tiempo, han logrado constatar lo infructuoso de éstas medidas por parte del ejecutivo federal. La acción sólo hizo a Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, y pasamos de un monopolio público a uno privado.
En el aquel tiempo la estrategia del régimen imperialista era simple: aventar las reformas necesarias para que quienes controlan hasta la política misma –los poderes fácticos- pudieran lograr el “poder” de nuestro país, por supuesto, aunado a todo el dinero que se logra por ello. Actualmente podemos defender la teoría que nuestro sistema de gobierno, se encuentra “operando” para su cancha nada más y no para los mexicanos. Es decir el periodo de 1988-1994 del salinismo a 2013-2019 del salinismo-peñismo, son una copia literal.
Pero se suscitó un pequeño error de cálculo para la coalición Salina-Peña: que una gran parte de la sociedad mexicana cambió. Antiguamente existían manifestaciones –como las de hoy- y el gobierno tenía la posibilidad que a través del control informativo –el cuál siempre ha existido y en donde Televisa siempre participa activamente- nada de lo que se suscitara, salía a la luz pública.
Hoy el uso de las nuevas tecnologías, ha permitido permear la información sobre los acontecimientos locales, estatales y nacionales, para convertirlos en internacionales en un abrir y cerrar de ojos. La Internet en este momento, se encuentra siendo un verdadero problema para quienes mantienen el poder, así que está vía de comunicación –podríamos considerarla comunitaria- será el próximo objetivo por parte de los gobiernos corruptos, para hacer reformas que limiten su uso a los ciudadanos y estás sean total y literalmente exclusivas para uso del sistema.
En fin, trataremos de no darles más ideas. El punto medular de lo anterior, lo hago como preámbulo para subrayar el tipo de gobierno que actualmente tenemos los mexicanos. Un gobierno con un presidente de la República endeble, pusilánime, falto de criterio y que no le produce respeto a absolutamente nadie del entorno mexicano. Un vulnerable personaje a quien se le debe implementar medidas de “protección” de “pe” a “pa”, pues cuando se le deja sólo, siempre, siempre, la riega. Hasta los discursos le son controlados, nada de improvisación, porque si lo hace llega a hacer, se convierte en la burla de la sociedad mexicana a través de las redes sociales.
Actualmente los mexicanos –el sector que crítica, que analiza y que se encuentra informada- está totalmente concentrada en evidenciar cualquier indicio de anarquía del gobierno de Enrique Peña Nieto. Así es, inteligente lector, para beneplácito de nosotros, los tiempos han cambiado tanto, que ahora las manifestaciones sociales son desaprobadas o respaldas a través de las redes sociales, donde la cuestionable imagen que emana del aparato gubernamental es vapuleada una y otra vez por la ciudadanía.
El central problema en este tiempo radica, en esperar que ese ejército de personas que sataniza y cuestiona por medio de Twitter y Facebook, se materialice en las marchas que se están originando en nuestro país a raíz de las imperantes reformas que Salinas-Peña, las que están cocinando por medio de sus controlados diputados y senadores. Este “gran” o “pequeño” sector, debe de salir de la zona de confort y de una vez por todas, deben de ser congruentes entre lo que se dice y se hace.
Quejarse sin hacer un esfuerzo para obtener un cambio, no es la medida para manifestar nuestro repudio hacia un gobierno dominante. Los mexicanos deben de hacer a un lado la apatía para materializar su inconformidad apoyando a quienes tienen el valor de salir a las calles para demostrar su repudio en contra de lo que consideran una arbitrariedad. Reproducir la estigmatización que el gobierno a través de sus monopólicas empresas informativas, es precisamente la campaña mediática que el ejecutivo federal implementa para desacreditar el libre culto a manifestarse.
El miedo no anda en burro
Al parecer los diversos bloqueos que está llevando a cabo la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el Distrito Federal, ha originado una serie de cambios en lo que se refiere la agenda nacional.
La disidencia magisterial, ha logrado con sus movilizaciones que el presidente de la República –pese su premura por emitir su “desinforme” de gobierno- haya tenido que declinar de rendir su informe en el campo Marte, luego de la efervescencia que se vive en la capital del país. Ahora dice que no tiene aún claro ni el formato, ni la hora, ni el día.
Vaya al parecer el ejecutivo federal tendrá el infortunio de aparecer en público bajo los mismos términos y condiciones como inició su mandato. Debemos recordar que su toma de protesta como presidente de la República, el estado mayor, tuvo que ejecutar la orden de blindar literalmente las calles colindantes a San Lázaro, pues temían que el ese entonces presidente electo –por el miedo que las multitudes le representan- no lo pudieran sacar del baño de las instalaciones de dicho recinto, como lo hizo en su campaña en la Universidad Iberoamericana con la comunidad universitaria que se fue en su contra.
Acaso esta situación será tomada por parte de Enrique Peña Nieto como un déjà vu y tendrá que vivir con la maldición de sentir el rechazo constantemente por parte del “proletariado” y deba de aguantar sus desplantes. Su corta y limitada forma de análisis –si es que la tiene- no le ha de permitir comprender la causa de tanto rechazo social. Su “mente diabólica” –que quien maneja el pandero- lo tiene totalmente claro; pero es el precio que debe de pagar Peña Nieto por lucrar su imagen y prestarse a fines políticos, sin conocer realmente el trasfondo de la misma.
La fuerza magisterial
Lo cierto es que la presencia del CNTE en las calles ha tomado tanta fuerza que ha provocado reacciones en Los Pinos. Los maestros han logrado que la agenda presidencial se encuentre sometida a la disidencia magisterial. Los maestros le han señalado los “puntos y comas” a los tres niveles de gobierno: ejecutivo, legislativo y judicial.
A raíz del conflicto magisterial, los diputados federales y senadores, se vieron en la necesidad de andar como “almas errantes” sesionando fuera de las Cámaras alta y baja. Al final, los mexicanos tuvimos que “apechugar” su falta de interés por escuchar al magisterio y debatir con ellos. Alrededor de dos millones 959 096 pesos costó a los mexicanos su incapacidad de dialogo, pues estos fueron incapaces de pagar los taxis que tomaban para que los trasladarían al Centro Banamex.
También lograron los maestros en protesta, el retiro de una de las tres leyes secundarias de la reforma educativa por parte de los legisladores para ser discutidas después, este punto fue una determinación por la presión ejercida por parte de los docentes inconformes; pero no fue la única, también este hecho logró que gobierno federal, cancelara una serie de actividades programadas, un ejemplo, es el encuentro entre Pumas y América, su viaje a Turquía y hasta la lectura –rimbombante- de su informe de gobierno.
Nuevamente se logró hacer notorio como Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe de gobierno Distrito Federal, tiene a bien de jugar a favor de Peña Nieto, cuando se ve en la necesidad de implementar medidas de seguridad a favor de su “oponente” político. Su incapacidad, le está provocando al perredista un detrimento en su imagen a la sociedad, por la utilización de la fuerza pública en contra de los mexicanos.
Los trabajadores electricistas ya se unieron a “la causa”, no dudamos que el sector petrolero –ese mismo que se está viendo afectado por la reforma energética- se una para demandar que sea erradicada la iniciativa de ley que intenta vender a Petróleos Mexicanos a la iniciativa privada.
Veremos a que grado el público en general continúa replegado. La problemática es grande pues se vienen reformas estructurales necesarias para el gobierno actual –ojo, no para el pueblo- y para así, lograr obtener el control de la nación. La idea es, impedir la evolución social, pues una sociedad intelectual es muy demandante y crítica, por ello, su insistencia en regresarnos de un “porrazo” a 75 años atrás.
Una nación ignorante y pobre es una población idónea para un gobierno imperialista.
P.D. El gobierno tiene la obligación de que en las zonas donde no existen clases -derivadas del conflicto magisterial- contratar maestros para que los miles de niños puedan continuar sus estudios en este ciclo escolar. Es obligación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) solucionar ese problema. No hay maestros, pero los planteles educativos se encuentran disponibles pues son propiedad de la dependencia educativa, por lo tanto debe de hacer uso de ellas para que los niños puedan continuar sus estudios básicos.
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