Para el todavía director general del IMSS, Zoé Robledo, el enriquecimiento personal va primero que la salud de los derechohabientes, a grado tal que fue capaz de sabotear el primer intento serio de López Obrador –aquella “farmaciotota” que tanto presumió-- con la ayuda, incluso, de influyentes personajes que aún laboran en Palacio Nacional.
Le platico esto hoy –y lo seguiré haciendo los próximos días-- a partir de una sólida investigación llevada a cabo por trabajadores y por empleados de confianza del Instituto, inconformes con la gestión de Robledo, a la que califican con la más corrupta de los 83 años de vida del Seguro Social.
La historia va así:
El 29 de diciembre de 2023, Andrés Manuel López Obrador inauguró en Huehuetoca, Estado de México, uno de los proyectos que aspiraban a convertirse en el legado más visible de su política sanitaria: la llamada Megafarmacia del Bienestar.
La ceremonia tuvo todos los ingredientes de las grandes celebraciones de la Cuarta Transformación. Discursos, funcionarios, cámaras, sonrisas, promesas y la convicción presidencial de que, finalmente, el gobierno pondría orden en uno de los problemas más persistentes de la salud pública mexicana: el desabasto de medicamentos.
La prensa se concentró en los anaqueles, en las dimensiones del inmueble y en la curiosa promesa de que un paciente podría llamar por teléfono para solicitar el medicamento que no encontraba en su hospital.
El debate terminó reducido a una especie de farmacia gigantesca, una “farmaciotota”, cuando el verdadero proyecto era considerablemente más ambicioso y, sobre todo, mucho más trascendente. La denominada Megafarmacia constituía, de acuerdo con la Subsecretaría de Egresos de SHCP, apenas un componente de uno de varios Centros de Almacenamiento y Distribución de Insumos para la Salud (CEFEDIs).
Comprada a los almacenes Liverpool se trataba de una infraestructura de aproximadamente 100 mil metros cuadrados, de los cuales inicialmente sólo una muy pequeña fracción, menos de 2 mil metros cuadrados, se encontraba acondicionada para operar.
El propósito no era llenar anaqueles para exhibirlos ante las cámaras, sino construir una plataforma logística nacional capaz de recibir medicamentos, administrar inventarios, coordinar almacenes, preparar pedidos, organizar transporte y abastecer oportunamente a las instituciones públicas según la autorización del proyecto.
La Megafarmacia tendría sentido no solo como reserva estratégica y mecanismo de acolchonamiento para resolver faltantes extraordinarios (sic); el centro nacional debía convertirse en la columna vertebral de una cadena de suministro integrada.
Confundir ambos conceptos era como juzgar un aeropuerto por el tamaño de su sala de espera, olvidándose de las pistas, los sistemas de navegación, las torres de control y los aviones que hacen posible su funcionamiento. Pero las fotografías de los anaqueles resultaban mucho más atractivas que hablar de inventarios, planeación de demanda, interoperabilidad, sistemas de información y eficiencia logística. La transformación, como suele suceder, necesitaba una imagen sencilla para explicar una tarea extraordinariamente compleja.
Robledo y su propia “megafarmacia” virtual
Una semana antes de la inauguración, el 22 de diciembre de 2023, López Obrador había publicado el acuerdo mediante el cual Birmex asumiría la responsabilidad de consolidar las compras de medicamentos e insumos para el IMSS, el ISSSTE e IMSS-Bienestar, además de desarrollar funciones relacionadas con el almacenamiento, la distribución y la compensación de inventarios entre instituciones.
La decisión tenía una lógica económica difícil de cuestionar. El Estado mexicano, uno de los mayores compradores de medicamentos del país, debía aprovechar su volumen agregado para negociar directamente con los fabricantes, obtener mejores precios, reducir intermediarios y coordinar una distribución nacional que evitara los absurdos habituales del sistema.
Por ejemplo, resultaba difícil justificar que una institución mantuviera inventarios excedentes de determinado medicamento mientras otra enfrentaba faltantes del mismo producto, o que diferentes organismos compraran idénticas presentaciones a precios sustancialmente distintos.
El modelo pretendía terminar con esa fragmentación y construir una capacidad nacional de respuesta. En términos de cadena de suministro, se trataba de pasar de una colección de instituciones que compraban y almacenaban por separado a una red coordinada, capaz de compartir información, compensar necesidades, disminuir inventarios redundantes y reducir las compras extraordinarias.
Pero la reforma tenía una característica que pronto demostraría ser mucho más complicada que inaugurar el edificio: exigía que las instituciones compartieran información, respetaran calendarios y cedieran espacios de decisión que durante años habían administrado individualmente, y en la mayoría de los casos, para beneficiar a unos cuantos.
Y cuando una reforma pretende modificar no solamente los procedimientos, sino también los incentivos y las relaciones de poder, las resistencias suelen surgir mucho antes de que aparezcan los primeros problemas de distribución.
Sin embargo, y sin comunicarlo a AMLO, Zoé Robledo dio instrucciones de poner en funcionamiento una “megafarmacia” virtual, donde tenía su propio call center operado por una empresa para el área de Atención al Derechohabiente, con los ya tradicionales precios inflados, que han logrado identificar a esta administración del IMSS como la más rentable de su historia… ¡pero para sus directivos!
Zoé inició los ataques a la Megafarmacia
En el IMSS, bajo la dirección de Robledo, subsistía un circuito de adquisiciones regionales, coordinada por Jorge Guerrero, un extesorero de Coahuila --en tiempos de la hegemonía del PRI--, y muy cercano a Aldo Díaz, también coahuilense, con procedimientos extraordinarios que convivían con las aspiraciones del nuevo modelo nacional, las cuales representaban un gran negocio.
No podían dejar que Birmex acapara todas las compras. Y menos las urgentes para las cuales fue puesta en operación la Megafarmacia de AMLO, en tanto cambiaba el sistema de distribución.
Y la narrativa del elefante blanco de la Megafarmacia, no salió de la derecha recalcitrante como siempre acusa la señora Claudia Sheinbaum, sino de las áreas de comunicación social, ¡incluida la de la propia Presidencia de la República! a cargo entonces de Jesús Ramírez Cuevas, que fueron minando la operación de esta, y a la que quien quisiera escucharlo, Zoé siempre se opuso.
En medio de aquella transición, e inicio de operaciones, apareció también el nombre de Ramón Gómez Gaytán, un obscuro exfuncionario del IMSS, muy cercano desde antes a Jorge de Anda, quien ocupó la Dirección de Administración y Finanzas de Birmex durante 2024 y cuya salida fue reportada ese mismo año en un contexto de cuestionamientos periodísticos sobre procedimientos de contratación.
La información de inteligencia asociada con esta investigación plantea posibles relaciones operativas entre funcionarios de Birmex y responsables del abastecimiento del IMSS, incluyendo a personas del entorno administrativo de Humberto Pedrero y Jorge de Anda García.
Los señalamientos han sido reconstruidos mediante comunicaciones, autorizaciones y expedientes específicos, porque las relaciones anteriores no demostraban por sí mismas una actuación indebida.
Lo que resultó vital en esta investigación fue identificar quién preparó en realidad los procedimientos, quién justificó las excepciones, quién seleccionó a los participantes y cómo se determinaron los precios.
El expediente preliminar menciona un conjunto de adjudicaciones extraordinarias superior a cinco mil millones de pesos, cifra que todavía requiere conciliación para distinguir montos máximos adjudicados, contratos firmados y pagos realizados.
Su relevancia no reside solamente en la magnitud. Una cantidad semejante obliga a estudiar si las compras respondían a necesidades excepcionales reales, cuáles fueron sus condiciones de competencia y qué alternativas ofrecía el modelo consolidado. Porque una administración puede cumplir formalmente los requisitos de un expediente y, aun así, necesitar explicar por qué la contratación resultó conveniente para el Estado.
Robledo convirtió en cómplice a su familia
Las compras regionales del IMSS, en sí, no eran ilegales por definición; existían supuestos que justificaban contratar directamente para resolver necesidades urgentes y garantizar que un paciente no se quedara sin tratamiento.
El problema comenzaba cuando lo extraordinario adquiría un modus operandi para beneficio de algunos funcionarios: dimensiones habituales, cuando una contingencia justificaba generar órdenes de adquisición equivalentes a varios meses de consumo y cuando los precios regionales se alejaban considerablemente de los obtenidos mediante procedimientos consolidados, hasta 10 veces su valor, y con compras regionales para todo el país.
La investigación que alimenta esta crónica sitúa precisamente allí una de sus principales líneas de indagación: la persistencia de mecanismos de adquisición que conservaron capacidad de contratación dentro del Seguro Social, mientras Birmex recibía la encomienda presidencial de integrar las compras y coordinar el suministro nacional.
La contradicción era notable. El presidente inauguraba una infraestructura destinada a disminuir la fragmentación y, simultáneamente, dentro de las instituciones continuaban operando procedimientos capaces de mantenerla.
Una Megafarmacia disponía de edificio, inauguración y discurso presidencial; la otra, mucho menos fotogénica, funcionaba mediante oficios, solicitudes de excepción, autorizaciones administrativas y compras regionales
Allí es donde los Humberto Pedrero, Eduardo Thomas, Jorge de Anda, Carina Sarmiento administraban su poder y maximizaban los ingresos, y aquí aparece una sombra constante: Gabino, el hermano del director general, y Eduardo, su padre.
¿Zoé también involucraría en esos sucios negocios a Luisa María Alcalde –como sí lo hizo con otros funcionarios en los que AMLO confiaba--, con quien en algún momento mantuvo una relación sentimental que fructificó en el nacimiento de una niña?
(Continuará)
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Zoé Robledo: Saboteó la Magafarmacia de AMLO
