
Tomé la decisión de emplear la fuerza pública para mantener el orden y la paz… los incidentes se sancionaron… la acción fue en legítimo derecho de usar la fuerza pública para restablecer la paz y el orden…
Peña Nieto
Quienes pasamos por las aulas universitarias y ejercimos el pensamiento crítico, actuando consecuentemente – aun en minoría- no tenemos más que reconocer y solidarizarnos con los universitarios que la semana pasada ejerciendo su responsabilidad con la sociedad y pusieron un alto al pasado corrupto que quiere regresar.
La manifestación espontanea y libre ocurrida la semana anterior en la Universidad Ibero Americana (@IBERO_mx, hermana de @iteso ambos pertenecen al sistema Universitario Jesuita) durante la visita del candidato priista, es una muestra de hartazgo, la falsedad, el cinismo y la hipocresía.
Se demostró, que bajo un auditorio libre, el señor Enrique sigue siendo lo que en el debate trato de esconder. Un #pequeñoCobarde, que teme a la confrontación de las ideas; colérico, incapaz ante escenarios adversos.
En la Ibero, no tuvo forma de controlar, manipular o chantajear a los jóvenes universitarios; no pudo ofrecerles una torta, amenazar con correrlos, con reprobarlos, con expulsarlos. No hubo posibilidad, por más que intento hacerlo –al llevar asistentes externo- no logro crear un escenario ad hoc.
Y es que no había posibilidad de callarlos, de controlar sus preguntas de inhibir su libre expresión. La manifestación ocurrida en la Ibero, actualiza dos hipótesis: la primera que la educación es la mejor herramienta para combatir la desinformación; y dos, que los jóvenes siguen estando presentes como factor de cambio.
Pobre de capacidad intelectual, Enrique Pena buscó justificar su actuación en la represión de San Salvador Atenco (en 2006), creyó sentirse protegido por el origen clasemediero de los asistentes y de los acarreados. Pero la realidad fue otra, los estudiantes mostraron su formación, la hechura, su pertenencia a la Red de Universidades Jesuitas, - de la cual la Ibero forma parte- y el ejercicio de la libertad de pensamiento.
Y es que en nuestro país habitan 32 millones de jóvenes mexicanos, y más de la mitad enfrenta obstáculos para estudiar o trabajar. Que 5.9 millones de jóvenes trabajan en la informalidad, de acuerdo con datos de Organización Internacional del Trabajo (OIT). No es un escenario alentador. De los 32 millones, siete son jóvenes que no estudian ni trabajan y que recurriendo al modelo de minimizar este escenario los ha llamado NiNis.
Los jóvenes del modelo neoliberal, actualmente no tienen acceso a seguridad social, a la salud, al empleo, a la educación, a la cultura, a la recreación. No a un futuro mejor. Los jóvenes que se manifestaron en la Ibero, fueron la voz de los marginados, de los que no tienen oportunidades, de los que no son escuchados.
Los indignados que se hicieron manifiestos, participaron fijando su postura al pasado corrupto; lo hicieron en ejercicio de la pluralidad, del pensamiento crítico y de la libertad.
Lo hicieron de esa forma porque al parecer es la única que despierta conciencias: "el grito de dignidad". Por ello los jóvenes serán determinantes para construir el presente, factor fundamental del cambio, de ese cambio que aunque suene a slogan, tiene que ser el cambio, un cambio que tiene que ser no solo de personaje o de partido, sino un cambio de modelo, un cambio verdadero.
¿Será que la manifestación de los jóvenes iberoamericanos es sólo el principio de que en este sector, Pena (con N) Nieto no pasará? Al tiempo.
Por hoy es todo nos leemos la próxima. Carpe diem.
