El túnel sumergido y las bofetadas de la historia

El túnel sumergido y las bofetadas de la historia

La soberbia se acaba cuando descubres que el túnel no tiene final

Ayer jueves, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares inauguró el túnel sumergido de Coatzacoalcos, obra que tardó más de doce años en concluirse y que será fundamental para el transporte de personas y mercancías entre el centro y sureste del país.

El faraónico proyecto fue el orgullo de la administración de Fidel Herrera Beltrán, la joya de la corona, aunque no alcanzó el tiempo para terminarlo, se consoló pensando que su alter ego, Javier Duarte, daría el banderazo de arranque y que él sería el principal invitado.

La construcción del subterráneo corredor, estuvo rodeada de anomalías de carácter técnico, además de inconsistencias financieras, como bien lo ha documentado la Auditoría Superior de la Federación. El haber rebasado el tiempo estipulado para edificarlo en más de seis años, es una clara muestra de que las cosas no funcionaron correctamente.

Sin embargo, el túnel ya está aquí.

Lo más importante del asunto, es que la obra cumpla con sus objetivos y que se castiguen todas las triquiñuelas que se suscitaron para su realización, por cierto, se ha dicho que la concesión del mismo a una empresa privada tiene serias irregularidades, habrá que revisarlo.

Lo anecdótico del caso, es que el corte del listón estuvo a cargo de Yunes Linares, que sólo dio el clásico ‘pase a la red’, eso sí, el gobernador cortó orejas y rabo, al hacer un público reconocimiento a Miguel Alemán (allí presente), a quien otorgó la paternidad del proyecto.

¿Dónde quedaron Fidel Herrera y Javier Duarte?

Todo indica que se fueron por el túnel del tiempo.

Comenzó el implacable juicio de la historia.

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