El peje por las Dos Bocas muere

El peje por las Dos Bocas muere

Parajoda masoquista: recibirá una ‘taibolinha’ de su propio chocolate

La pretendida construcción de una refinería en Dos Bocas, Tabasco, puede convertirse en la gran derrota sexenal del presidente López Obrador, el asunto es que en este caso no podrá acusar a la ‘mafia del poder’ del fracaso, será resultado de su terquedad.

Cuando el propio mandatario anunció a las empresas que fueron invitadas para participar en la licitación (Bechtel-Techint, Technip,WorleyParsons con Jacobs y KBR), subrayó que se trataba de ‘las mejores del mundo’, por lo tanto, si dichos consorcios no se comprometieron a terminar la obra en el tiempo y costo sugerido por el gobierno, se concluye, que erigirla en tres años a un precio no mayor de ocho mil millones de dólares es inviable.

Pero como ya sabemos que el método científico aplicado por el tabasqueño es infalible (el ‘me canso ganso’, obvio), se aventó el trompo a la uña de comisionar a la SENER y a PEMEX, para que ejecuten (en realidad intenten), su faraónica obsesión.

No se trata de discriminar la capacidad de los técnicos mexicanos, pero no sobra decir que el propio Instituto Mexicano del Petróleo, realizó un estudio sobre la referida obra y el mismo estableció un costo aproximado de 14 mil 740 millones de dólares y ni en el sueño más tropical se podría levantar en tres años.

Los indicadores disponibles son contundentes: la propuesta de don Andrés no tiene asidero con la realidad, pero bueno, él tiene otros datos.

La insoslayable brevedad/ Javier Roldán Dávila

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