De la militancia ideológica a la militancia electoral

De la militancia ideológica a la militancia electoral

Un gatopardo en cada ‘grillo’ te dio

No hace mucho tiempo, la pertenencia a un partido político estaba dada por el carácter ideológico del militante, es decir, por convicción.

Sin embargo, cuando el PRI perdió el monopolio del poder, se propagó el perverso fenómeno de los políticos chaqueteros, que consiste en desertar de una agrupación para buscar subirse al tren de los vencedores.

En este sentido, es difícil imaginar a Felipe González buscando un cargo por el Partido Popular o a Bill Clinton compitiendo por los republicanos. En las democracias avanzadas, el ‘cambio de camiseta’ es castigado por el elector, lo cual inhibe a los oportunistas.

En nuestro país, debido al desdén ciudadano de no penalizar a los traidores, se han dado intentos para prohibir mediante la ley este tipo de acciones, pero no han prosperado.

Así pues, ante el surgimiento de un nuevo polo de poder, operadores electorales del ex partidazo y del PAN, se ‘reinventan’ con rapidez para sumarse a MORENA. Una lectura acelerada de ‘Los Agachados’ de Rius, les da el suficiente bagaje para ser fifís reeducados.

Pero para ser justos, habrá que admitir que la única máxima ideológica (elevada a canon religioso), respetada por todos es la que dice: vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.

La insoslayable brevedad/Javier Roldán Dávila

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