En el nombre de la geopolítica

En el nombre de la geopolítica

Pues sí, es un juego de ajedrez: hay rey, reina, alfiles, torres, caballos y kurdos

La matazón de civiles inocentes en el norte de Siria, es una muestra clara de que hay genocidios tolerados en el nombre de la geopolítica, desde luego, la interpretación de la misma que favorece a las grandes potencias.

De siglos atrás, el pueblo kurdo ha buscado su autodeterminación sin embargo, primero los imperios precedentes y ahora los equilibrios surgidos después de la Segunda Guerra Mundial, lo han impedido.

Ruta comercial privilegiada y subsuelo sembrado de petróleo, la región es una zona caliente en la que chocan los intereses de los Estados Unidos y sus aliados europeos por un lado, con los rusos y el emergente poderío chino, del otro.

Turquía invade y bombardea (protegiéndose de la ‘amenaza’ kurda, dicen), pero como es el socio más oriental de la OTAN, hay que tratar al matón Erdogan con pincitas, por lo tanto, Trump se hace a un lado y deja a los kurdos, sus ex aliados contra el régimen de Bashar al-Asad, a su suerte, los rusos entran al quite, para darle una apuntaladita a su socio Bashar.

Sobra decir que aunque los kurdos tienen milicias, nada pueden ante la aviación de los mencionados, así que a ellos, lo único que les toca poner son los muertos.

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