Héctor Yunes y Javier Duarte: el proyecto de los caminos que se bifurcan

Héctor Yunes y Javier Duarte: el proyecto de los caminos que se bifurcan

 


Retruécano minimalista: no es lo mismo un mini gobernador que una mini gubernatura

Héctor Yunes Landa y Javier Duarte de Ochoa tenían una coincidencia política en común hasta hace unas semanas: que el PRI conservara el poder en Veracruz.

Militantes del tricolor pertenecientes a distintas generaciones, en 2010 ambos personajes buscaron la candidatura de su partido para la gubernatura del estado, las circunstancias en aquel tiempo favorecieron a Duarte y Yunes se “bajo” de sus pretensiones presionado por Fidel Herrera Beltrán, sin embargo, negoció ser candidato a senador en el 2012.

Para nadie es un secreto que en estas disputas, el que resulta ganador de la misma busca minimizar el futuro político de quien o quienes fueron sus adversarios. La ecuación mental del triunfador es simple: me competiste y no te sumaste en lo inmediato a mi propósito, por lo tanto, el ostracismo a lo largo de mi administración es tu destino. Ejemplos sobran.

Sin embargo, esta ortodoxia propia de tricolor no aplicó en Yunes Landa, que desde su posición como senador de la República, inició un abierto proselitismo para buscar de nuevo la postulación en el 2016.

Por su parte, Duarte como jefe político del partidazo en la entidad, buscó diseñar a modo su proceso sucesorio, para ello, impulsó las carreras de al menos tres de sus compañeros de viaje: Salvador Manzur Díaz, Alberto Silva Ramos y Erick Lagos Hernández.

El primero fue alcalde de Boca del Río y fue promovido a secretario de Finanzas, pero cayó fulminado víctima de sus triquiñuelas y novatez, en el famoso Bocagate.

Silva se desempeñó como alcalde de Tuxpan y recibió apoyos inusitados para su gestión,  incluso, fue el munícipe que Duarte visitó más veces durante la primera parte de su sexenio. Luego fue designado como secretario de Desarrollo Social y Coordinador General de Comunicación Social, para de ahí saltar a una diputación federal.

En lo que toca a Lagos, fue diputado local y líder del Congreso, para después convertirse en presidente del CDE del PRI y posteriormente en secretario de Gobierno. Ahora ocupa una curul en San Lázaro.

Mientras tanto, Héctor recorría toda la geografía estatal y con base en su agrupación Alianza Generacional, tejía acuerdos con distintos grupos desplazados por el duartismo.

El balance a mediados de 2014 es que los dos senadores Yunes gozaban de las preferencias ciudadanas, a diferencia de los dos finalistas aupados por el gobernador, que no lograban convencer. La respuesta sacada de la chistera, fue promover, bajo el pretexto de la reforma electoral, una mini gubernatura de dos años para empatar el proceso sucesorio con las presidenciales de 2018.

Lo anterior provocó la ruptura definitiva con Héctor (y también con José Yunes Zorrilla), al considerar que dicha reforma fue una maniobra legislativa para desmotivarlos a participar.

Ahora, las consecuencias están a la vista: los protagonistas caminan divididos, no por casualidad, sino porque ya no tienen el mismo objetivo. La pregunta es ¿encontrará uno de los dos caminos otro destino o ambos llegaran a puertos no deseados?

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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