
En la “Atenas veracruzana” del siglo XXI, pretenden que el zoon politikon actué por reflejos condicionados
En días recientes en Xalapa, capital del estado de Veracruz, se llevó a cabo la inauguración de la pavimentación de la calle Frenos, en el Indeco-Animas, obra pública que no implicó ni un kilómetro lineal, o sea, para la importancia de una ciudad que sus autoridades definen como la “Atenas de México”, prácticamente nada.
No obstante que tardaron meses con la calle inservible (el trabajo real no implicó más de tres semanas), las autoridades municipales le quisieron dar una relevancia como si se tratara de la construcción de un boulevard de cinco kilómetros de longitud. Lo único que consiguieron, es que un grupo de vecinos se apostara en el evento para protestar contra el alcalde Américo Zúñiga, ante la falta de bacheo en rutas aledañas.
Cabe mencionar que dicha zona de la ciudad está habitada por ciudadanos clase medieros y pudientes, por lo que es común que en los últimos procesos electorales, el PRI salga apaleado. De nada les sirve el reparto de cubetas y despensas para ganar votos en la mencionada franja, incluso, una reparación mayor a esta, en la avenida Araucarias, no fue festinada por la exalcaldesa Elizabeth Morales, sabedora de que nadie se lo aplaudiría.
En este espacio y en otros, se ha mencionado el enorme gasto que el señor Zúñiga hace en la promoción de su imagen. Un ejemplo es que cuando fue elegido para presidir la Asociación Nacional de Ciudades Capitales, la prensa amiga señaló al munícipe como una suerte de versión tropical de Winston Churchill. Eso sí, alcaldes no amigos, han reclamado al xalapeño su pasmoso silencio ante el asesinato de presidentes municipales, claro, ni modo que cuestione al Tlatoani y sus políticas en materia de seguridad pública.
Pero volviendo al asunto de la “magna obra” de la calle Fresnos, resulta que en lugar de atender las peticiones de los vecinos, a los pocos días, bajo el mecanismo de inserciones pagadas, aparecieron en la prensa entrevistas “espontaneas” de otros vecinos bien portados, que reconocían el gran aporte a la movilidad vial de la reabierta rúa.
Esto, por supuesto, conlleva admitir que Américo es un visionario (cuasi santo, como escribiera Alejandro Hernández en su columna “Cómo vivir en Xalapa”), capaz de transformar a Xalapa de una apacible ciudad provinciana a una urbe de conectividad total, que en un logro sin parangón, pronto estará hermanada con Managua, Nicaragua (jeje).
Sin duda, no sabemos si voluntaria o involuntariamente, el señor presidente (municipal), es afecto a las teorías conductistas del sicólogo Frederick Skinner, que propone, entre otras cosas, los reforzadores de conducta, es decir, si el niño hace la tarea y come la sopa, habrá galleta (reforzamiento positivo), de lo contrario, sino cumple con lo estipulado, se quedará sin video juegos un determinado lapso de tiempo (reforzamiento negativo).
Para el caso que reseñamos, los ciudadanos que se inconformaron por el desdén de la administración municipal ante sus necesidades de servicios públicos, serán catalogados de resentidos, sediciosos que solo buscan sacar raja política en pleno proceso electoral.
Los otros, los vecinos sensatos, de seguro tendrán un milagro de San Américo, por ejemplo, que el camión de la basura pase con puntualidad. ¿Y si “revivimos” a Pericles el ateniense?
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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