
Temis:¿acaso pretendes someterte a la justicia retributiva de Némesis?
Vaya “oso” el cometido por la Fiscalía Anticorrupción de España, que mordió el polvo por las endebles investigaciones que llevó, durante catorce meses, en contra del exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, a quien grabó llamadas telefónicas y correos electrónicos buscando fincarle cargos por lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado.
Detenido el 15 de enero pasado, lo que derivó en un gran despliegue mediático de dicha Fiscalía que remató con un #MisiónCumplida, Moreira fue liberado por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, el pasado 22 de enero por falta de pruebas.
Ante dicha situación, la Fiscalía tuvo un plazo para apelar la decisión del juez, sin embargo, ayer viernes amanecimos con la noticia de que no hubo tal recurso, por lo que en los días próximos el caso será sobreseído y al expresunto culpable, le será devuelto su pasaporte, que le había sido retirado como medida cautelar.
Archivado el caso en México y agotado en España, solo queda esperar las investigaciones, que sobre el mismo tema, se llevan a cabo en una Corte de San Antonio, Texas, misma en la que se declaró culpable de lavado de dinero y conspiración, el extesorero de Coahuila en los tiempos de don Humberto, Javier Villarreal Hernández. También es pertinente señalar que el empresario radiofónico, Rolando González Treviño, admitió haber lavado dinero del erario público para Moreira y otros funcionarios públicos de la mencionada entidad.
Pero eso es harina de otro costal.
Lo verdaderamente importante en este trama es preguntar ¿a que juega la justicia española? ¿cómo pueden realizar investigaciones por más de un año y decir que tiene pruebas sólidas para que al final acaben desistiéndose? ¿fue una mascarada para desviar la atención de la grave crisis por la que atraviesa España?
Entendemos que por respuesta tendremos el mutismo, lo grave, es que la desconfianza en las instituciones se confirma como un fenómeno global, pareciera que nos quedamos sin referentes de ninguna índole.
Sería terrible concluir que el último bastión que queda a la sociedad mexicana para combatir la impunidad de los políticos corruptos, son los Estado Unidos, país que se encargó de llevar al banquillo de los acusados a buena parte de los mafiosos dirigentes de la FIFA.
Ayer, cuando promulgó la reforma política que da nacimiento a la Ciudad de México, el presidente Peña Nieto afirmó que esto era una muestra de que cuando los mexicanos nos proponemos algo lo logramos.
Entonces ¿nunca nos hemos propuesto acabar con la corrupción?¡Claro que sí!, el asunto es que los intereses de millones de ciudadanos y los de la partidocracia transitan por caminos bifurcados, las elites gobernantes diseñan leyes para salir airosos de sus tropelías.
Lo único rescatable de este episodio radica en comprender porque la PGR no funciona: la herencia colonial se impone…¡joder, me cago en la hostia!
