
La independencia política es como la presunción de inocencia…hasta que se demuestre lo contrario
Es indudable que desde hace varias generaciones, los mexicanos estamos insatisfechos con la clase política que nos gobierna. Los motivos principales es que seguimos padeciendo la corrupción como mal estructural y la impunidad al no castigarse este delito.
Esta corrupción provoca un variopinto de flagelos sociales, que van desde la pobreza hasta la violencia que genera el crimen organizado. Le pueden agregar la variable que gusten en educación salud y un largo etcétera.
Ante un estadio civilizatorio que fomenta un sentimiento de hartazgo, las elites han respondido en forma pusilánime y dosifican, con dolo, las transformaciones legales que nos permitan un atisbo de que como sociedad, podemos realmente cambiar.
Reformas y contra reformas electorales se aprueban en el ámbito federal y local, pero ninguna ha impulsado la consolidación de una verdadera cultura democrática.
La última “gran aportación” de la partidocracia fue la aprobación de las candidaturas “independientes” (un dulcecito al negarse a instituir la revocación del mandato y la segunda vuelta electoral), que en teoría, abren la posibilidad de que cualquier “hijo de vecino”, busque un cargo de elección popular.
Hagamos un breve recorrido con ejemplos significativos.
A finales del sexenio de Vicente Fox, el ex canciller Jorge Castañeda, buscó ser candidato independiente a la presidencia, cuestión que no logró aunque llevó su caso a tribunales internacionales, con lo cual sentó un precedente.
El asunto es que el señor Castañeda pertenece a las elites gobernantes y par su propaganda en medios y recorridos por el país, necesariamente contó con el apoyo de grupos de poder.
De ahí, brincamos al pasado proceso electoral con las candidaturas de marras ya incorporadas a la ley.
Dos casos emblemáticos: Jaime Rodríguez Calderón y Manuel de Jesús Clouthier. El primero con añeja militancia priista, ex alcalde y ex muchas cosas, ganó la gubernatura de Nuevo León, el segundo, hijo de un distinguido panista y él mismo ex militante del blanquiazul, se erigió con un sonado triunfo como diputado federal por Sinaloa.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Twitter: @javieroldan
