
Ojalá que la independencia de “El Bronco” no sea como la de México: sólo la Noche del Grito
Los que la vivimos, tenemos presente la noche del 2 de julio de 2000 como si hubiera sido ayer, cuando Vicente Fox se alzó con el triunfo como candidato a la presidencia de la República.
La algarabía, si bien no era absoluta, invadía a millones de mexicanos, por fin, después de 70 años el invencible partidazo sucumbía ante la masiva participación ciudadana. El bono democrático logrado por el guanajuatense era inmenso.
Sin embargo, con el paso de los meses el gobierno de Fox se fue desdibujando, de lo ofrecido en campaña muy poco se logró. Para que esto ocurriera, se dio una combinación negativa de factores: uno, las expectativas fueron muy altas, dos, no se alteró la arquitectura legal, que está diseñada para no afectar los intereses de las elites y para permitir todo tipo de tropelías, los moreiras lo confirman.
Tres, la nomenclatura tricolor junto con sus aliados en las regiones (gobernadores, sindicatos, alcaldes y demás) obstaculizaron las posibilidades reales de cambio. Por último, diremos que el candidato entrón que en su momento fue Fox, se transformó y adquirió muchas de las prácticas que da el aburguesamiento propio del ejercicio del poder, por decirlo de manera eufemística.
El sábado anterior, 15 años después, se vuelve a percibir (no en la misma dimensión), una suerte de vientos de cambio con la llegada de Jaime Rodríguez a la gubernatura de Nuevo León.
Mejor conocido como “El Bronco”, Rodríguez fue durante muchos años militante del tricolor, pero ante la cerrazón de Rodrigo Medina y aplaudidores, decidió postularse como candidato independiente, los resultados están a la vista: arrasó en las elecciones.
No hay políticos químicamente puros ni independientes de ciertos intereses, no obstante, “El Bronco” (como en su momento Fox con el “voto útil”), llega avalado por un significativo bono democrático, ya veremos como lo ejerce.
Por lo pronto, sería importante que el nuevo mandamás neolonés se viera en el ejemplo de lo acontecido con el presi-chente, es recomendable para él y para los ciudadanos, no se trata de que como país vayamos acumulando decepciones civilizatorias como si de un destino manifiesto se tratara.
La moneda está en el aire, aunque muchos mantenemos razonables dudas de que el experimento funcione. Cien días y unidad en torno a él pidió Rodríguez para dar los primeros resultados.
El tiempo solicitado pasará pronto, solo le recordamos al multicitado que los bandidos deberán continuar la “fiesta”…pero en la cárcel. No hay carisma que alcance para pasar a la historia como un buen gobernante señor Rodríguez, hacen falta resultados.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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