Señala el apóstol Pablo en su Carta a los Romanos que “los que gobiernan no son objeto de temor para el hecho bueno, sino para el malo. ¿Quieres, pues, no temer a la autoridad? Sigue haciendo el bien, y tendrás alabanza de ella”.
Hay una lógica teocrática en este dicho, si Dios pone a las autoridades, las autoridades ejercen la justicia de Dios; Dios no es injusto, sus autoridades no deberían serlo. El apóstol Pablo lo certifica: “las autoridades que existen están colocadas por Dios”.
Pero en la democracia de las entidades federativas no hay un Dios, hay un gobernador. Este ha sido puesto por los ciudadanos, a su vez este servidor público, coloca a las autoridades que han de ejercer justicia; la justicia de sus autoridades es responsabilidad de quien los puso.
Es por ello que cuando en el periódico español El País se reclama al gobierno de Javier Duarte por la corrupción y el crimen que impera entre la policía estatal, están en lo correcto. Javier Duarte los puso, Javier Duarte los sostiene, Javier Duarte es el responsable.
En el caso de la muerte del joven Gibrán Martiz, más que hacerse responsable, el gobierno de Javier Duarte intenta tapar el sol con un dedo. Como si la condición de criminales justificara la artera muerte de las víctimas, el gobierno ha iniciado una campaña de desprestigio en contra de Gibrán Martiz haciéndolo pasar por criminal. Dice la revista Proceso que “desde cuentas de correos electrónicos identificadas con la oficina de prensa del gobernador Javier Duarte” se han estado filtrando fotografías en donde aparece Gibrán Martiz mostrando armas de grueso calibre. Ya los bien pagados textoservidores, con información “privilegiada” se han dado a la tarea de elaborar un relato de culpabilidad para el joven cantante de La Voz México.
Tal parece que en Veracruz se justifica la muerte de cualquier criminal, sin necesidad de un juicio justo. Es de recordar que en unas cuantas horas, el mismo gobernador Duarte criminalizara a los muertos arrojados en el World Trade Center de Boca del Río, sentenciando que si estaban ahí, era por ser criminales.
Pero si el joven Gibrán era un delincuente, la justicia señala que debió ser llevado a juicio. El artículo 20 de nuestra Constitución enumera “entre los derechos de toda persona imputada” el de “que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa”.
Pero al parecer en Veracruz es todo lo contrario. Una patrulla, digamos la 201778, puede llegar a la casa de cualquier ciudadano, sin orden de aprehensión y llevárselo para después aparecerlo en una balacera, haciendo creer a la opinión pública que la víctima estuvo implicada en la delincuencia organizada. Si así fue, debió ser llevado a juicio. Los que lo mataron fueron juez y verdugo.
Lo grave de todo esto es que el padre del joven asesinado acusa claramente a la policía de Arturo Bermúdez Zurita. No es la primera vez que los policías son acusados de levantar y desaparecer gente. Se sabe que ese es un modus operandi de estas corporaciones. Sólo que esta vez no calcularon que se iban a encontrar con un personaje relevante; es decir, un artista de La Voz México y un padre dispuesto a encontrar justicia.
Ya el procurador Amadeo Flores Espinoza y el secretario de Seguridad Arturo Bermúdez Zurita han caído en muchas contradicciones. Primero dijeron que la patrulla 201778 no existía, que no había estado en ese lugar. Ahora dicen que sí, pero que acudieron al llamado de auxilio. Ahora dicen que hay 7 policías implicados; ahora dicen que las víctimas cayeron abatidas en el tiroteo.
Sobre esto último, el padre que es médico, reconoció el maltrato físico que había sufrido su hijo en vida. Su hermano, entrevistado en una misa en honor al fallecido, señaló que a él le tocó vestir el cuerpo y vio también ese terrible maltrato.
Toda autoridad, dice la Biblia, está colocada por Dios; Dios sí se hace responsable. En Veracruz toda autoridad está colocada por Javier Duarte; él es el responsable.
Ya se hacen apuestas para ver quién ha de caer. Las apuestas se inclinan hacia el procurador Amadeo Flores Espinoza, y es que dicen que Bermúdez Zurita tiene muchos vínculos con el gobernador; tantos que a pesar de sus múltiples yerros ya se le considera inamovible.
Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
