A los 10 más corruptos, gracias por el país que tenemos

A los 10 más corruptos, gracias por el país que tenemos

 

Ahora resulta que todos son unas blancas palomas; ahora resulta que todo es una multicampaña orquestada en contra de hombres y mujeres nobles que han rendido un gran servicio a la patria; ahora resulta que las 10 personas más corruptas de México, enumeradas por la revista Forbes, en realidad están esperando turno para su canonización.

Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps, Raúl Salinas de Gortari, Genaro García Luna, Andrés Granier, Tomás Yarrington, Humberto Moreira, Fidel Herrera, Arturo Montiel y Alejandra Sota, todos ellos son unos hipócritas. A gente como esta fue que se dirigió el Bautista en su sermón: “Prole de víboras, ¿quién los ha intimado a huir de la ira venidera? No se atrevan a decir dentro de sí: ‘Por padre tenemos a Abrahán’. Porque les digo que de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abrahán”.

Varios de los señalados abrieron las puertas al narcotráfico, fomentaron la creación de grupos delictivos que se enlistaron en esta guerra sin códigos, sin lealtades, sin piedad. Algunos de los señalados estaban a cargo de combatir el crimen y, según informes que han ido surgiendo, en lugar de combatir a los criminales se aliaron con ellos, volviéndose parte de ese crimen organizado.

Los primeros, Elba Esther Gordillo y Romero Deschamps, como líderes sindicales explotaron a sus agremiados y amagaron al gobierno federal quien permitió todas sus corruptelas. Se enriquecieron vilmente, atrozmente; se burlaron de la cultura del esfuerzo, haciendo gala de la cultura del compadrazgo. Criaron hijos como cuervos voraces que algún día les sacarán los ojos.

Los gobernadores señalados se volvieron reyes feudales que negociaron con quien se les dio la gana. Permitieron que los cárteles de la droga actuaran impunemente en las calles de sus ciudades; gobernaron su entidad como si de un estado independiente se tratara.

La última, Alejandra Sota, fue una mujer nociva que se engolosinó con el poder, se sintió tan poderosa que comerció con la responsabilidad que le habían dado, logrando hacer sus propios negocios y dando acceso para que sus allegados pudieran hacer grandes negocios y a eso se le llama tráfico de influencias.

Pero se tomaron su tiempo para escribir cartas y defenderse. Sin la vergüenza, que no conocen, se pusieron a redactar cartas desmintiendo los señalamientos que se les hicieran. Se sienten objeto de hostilidad, hablan de un revanchismo político, de difamación y de daño moral. Pero ¿qué clase de moral pueden tener estos sujetos que públicamente dieron muestra de todas sus corrupciones, de sus alianzas oscuras, de sus enriquecimientos ilícitos?

Por ejemplo el mismo Fidel Herrera dice claramente, en una carta dirigida a la revista Forbes, en la que exige se restituya su buen nombre, que nunca tuvo trato alguno con Pancho Colorado, preso en los Estados Unidos, hallado culpable de tener nexos con el crimen organizado. Pero las fotos no mienten y ahí están, los dos, Fidel y Pancho, en una cabalgata, muy contentos porque los negocios iban viento en popa.

El daño que esos 10 sujetos hicieron al país es tan grande que habrá de afectar a muchas generaciones venideras. El rostro del país no es el mismo gracias a ellos; las calles no son seguras gracias a ellos; la droga abunda en las esquinas gracias a ellos; los grupos de autoprotección surgieron gracias a ellos; la violencia es el pan de cada día gracias a ellos; la pobreza impera en las serranías gracias a ellos; los ricos son más ricos gracias a ellos; tenemos el presidente que tenemos, también gracias a ellos.

Pero en este país a muchos de ellos no se les puede tocar; no se les puede hacer nada. Si no los podemos tocar, si no los podemos meter a la cárcel, al menos que se nos permita señalarlos: Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps, Raúl Salinas de Gortari, Genaro García Luna, Andrés Granier, Tomás Yarrington, Humberto Moreira, Fidel Herrera, Arturo Montiel y Alejandra Sota, los 10 más corruptos de México.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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