La Elenita que yo conozco

La Elenita que yo conozco

 

Ahora que se han disipado las discusiones sobre si Elena Poniatowska merece o no el Premio Cervantes de Literatura; ahora que se ha entendido que merecido o inmerecido se lo darán; ahora que el ejército de aduladores ha obtenidos su tres líneas de fama, ahora puedo hablar de la Elenita que yo conozco.

Sólo los parásitos literarios, que viven de la celebridad de algunos escritores, suponen que no se puede tocar a las “vacas sagradas”, suponen que todo lo que un Nobel o Cervantes escribe es incuestionable, porque el premio de alguna manera mágica les da el don de la infalibilidad. Nadie es infalible, está en nuestra naturaleza humana y en literatura no hay ni el cuento ni el poema ni la novela ni el drama ni el ensayo perfecto. El Quijote de Cervantes, siendo que es el texto que inaugura la novela moderna, es un documento lleno de errores que el mismo Cervantes trata de corregir en una segunda parte; pero es precisamente esa imperfección lo que le da su grandiosidad.

Elena Poniatowska escribió La noche de Tlatelolco en 1971, un documento periodístico que intentó llenar un vacío que había quedado sobre la masacre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas. La noche de Tlatelolco, con un lenguaje fragmentario y testimonial que busca ser literario, es uno de los libros más leídos en México, pero al mismo tiempo, sin proponérselo, es uno de los libros que más daño ha hecho a la literatura en México. Porque los maestros, confundidos, pensando que dicho documento era novela, encargaban a sus alumnos en la clase de literatura que leyeran el libro de Elena Poniatowska; toda una generación creció pensando que la literatura debía ser así. A mí la obra me gusta, la he leído a mis talleristas cada que se acerca el 2 de octubre, pero siempre advierto que no es literatura.

Elena Poniatowska es una escritora de “best sellers” a la mexicana. Sus libros siempre están en volúmenes enormes en los Sanborn´s y en las librerías de prestigió, formando pirámides hermosas con portadas artísticas. Pero cheque usted sus títulos, las consideradas novelas son escasas, sólo se me ocurren dos títulos Hasta no verte, Jesús mío (1969) y Querido Diego, te abraza Quiela (1978). Lo que más recuerdo son las biografías que ha escrito sobre personajes diversos: Gaby Brimmer, Juan Soriano, Tina Modotti, Miguel Covarrubias y Leonora Carrington; algunas de éstas, consideradas novelas por el toque ficcioso que les impregna.

En el año 2001 le dieron el Premio Alfaguara de Novela por La piel del cielo, novela que según Jorge Munguía Espitia, de la revista Proceso, requería de una urgente revisión antes de ser publicada. Cabe señalar que en ese entonces Sealtiel Alatriste era director de Comunicación y Coordinación Editorial del Grupo Santillana, al que también pertenece Alfaguara. Sealtiel Alatriste fue descubierto años después como plagiario, señalado por varios autores como un estafador compulsivo, involucrando en ello a escritores como Carmen Boullosa, José Saramago, Arturo Pérez Reverte y la misma Elena Poniatowska.

A Elenita la conocí personalmente y de manera fugaz en la feria del libro de la Universidad Veracruzana. Había venido con toda la tribu de Era para la presentación de un libro de Darío Jaramillo Agudelo, incluido Sergio Pitol. Entonces yo era corresponsal cultural del periódico La Jornada. Como no pude tomar nota de la presentación dictada por Elenita (quienes la han escuchado saben que es un tanto inaudible), me presenté con ella y le pedí el texto que acababa de leer para tomar algunas notas. Debí quedarme con ese documento. Era completamente ilegible. Dos cuartillas llenas de borrones y errores de sintaxis que distorsionaban por completo el mensaje; no entendía cómo ella lo podía transmitir. Quizá en eso radicaba su genialidad.

Pero no crean que sólo son ganas de fastidiar. A mí Elena Poniatowska me simpatiza porque al igual que yo está con el movimiento de Andrés Manuel López Obrador. Sólo por eso debería amarla. Lamenté mucho que la expusieran al ridículo cuando apareció en los spots televisivos regañando y suplicando que dejaran de hacer “guerra sucia” en contra de AMLO; parecía la abuelita de un niño que sufre bullying pidiendo a los compañeritos malos de su nieto, que por favor lo dejaran en paz.

Los que defendían la calidad de Premio Cervantes de Elena decían que sólo por haber escrito La noche de Tlatelolco lo merecía. Ahí está el meollo del asunto, ese documento no es literatura. Si le dieran el Premio Nacional o Internacional de Periodismo, hasta yo lo celebraría, pero el Cervantes es un premio literario. Nadie cuestionó la calidad cervantina de José Emilio Pacheco, porque la obra de él es literaria.

POSTDATA 1: “COPROBIOS LITERARIOS”

Surge un nuevo grupo de intelectuales en Veracruz, los “coprobios literarios”, que sobreviven alimentándose de las heces de un animal mayor y que a su vez procuran tener a sus propios parásitos, formando una decadente cadena alimentaria en cuya canasta básica sólo existe el excremento.


POSTDATA 2: ¿QUÉ PASA EN VERACRUZ?

Algo está pasando en Veracruz, como en los peores tiempos de la Fidelidad, los delincuentes están saliendo a las calles a hacer de las suyas mientras la autoridad en lo único piensa es en irse de prontas vacaciones a las Europas.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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