Congreso de Veracruz, el palacio de la estulticia

Congreso de Veracruz, el palacio de la estulticia

 

En un verdadero circo se han convertido las comparecencias de los secretarios del gabinete del gobernador Javier Duarte. Realmente nunca había estado al tanto de estas comparecencias, y no me habían interesado precisamente porque no tiene ningún sentido que se presenten estos funcionarios públicos a recitar cifras que no corresponden a la realidad; a brindar datos que sólo están en su imaginación; a presentarse ante un grupo de diputados que no saben ni qué preguntar, que se conforman con lo que dicen los funcionarios, que no comprenden qué sentido tiene esa pasarela de políticos que alargan sus discursos y abruman con su verborrea, obligando a que todos deseen que “de una vez por todas se calle el imbécil ese” para que puedan irse a cenar con cargo al erario público.

El sentido de las comparecencias está en la intervención de los diputados, no en la de los funcionarios. En los diputados que se supone han estudiado la realidad que vive cada dependencia y así podrían impugnar las mentiras que van a soltar los funcionario públicos. Las comparecencias son para que los diputados muestren las cifras verdaderas (si es que las tienen), para que amonesten, para que llamen la atención a las deficiencias que cada dependencia carga. Los funcionarios van a rendir cuentas, no a que los diputados se rindan ante ellos, como ha sucedido en estas comparecencias.

Porque eso es lo que los diputados hacen. Claro, ellos podrán alegar que no tuvieron tiempo para investigar el estado que guarda la administración presente, pero se supone que son representantes de los que votaron por ellos, se supone que conocen la realidad en que están inmersos sus votantes, las diferentes realidades de cada municipio, de cada distrito.

La nota en las comparecencias la han dado los que protestaron, los que les rompieron el esquema, el entramado a ciertos secretarios que pensaban que, como el ave de Díaz Mirón, habrían de cruzar el pantano sin manchar su plumaje. Tal fue el caso del secretario de Seguridad Pública, que en la frustración soltó una frase que habrá de perseguirlo hasta el fin de su administración: “Pinches medios”.

Esto originó un exhorto por parte de algunos diputados, exhorto que no habrá de pasar de eso, un simple “estate quieto” que Bermúdez Zurita se pasará, como todos los reclamos ciudadanos, por el arco del triunfo. Lo mismo sucederá con las acusaciones que Gerardo Buganza fue a hacer en su comparecencia. Como secretario de Infraestructura de Obras Públicas. Buganza hace los señalamientos, pero ¿quién va a dar seguimiento a esas acusaciones, quién va a recuperar el patrimonio robado?

Para colmo la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, la bella Anilú Ingram, quien debería estar pendiente de dichas comparecencias, se ha notado, pero por su ausencia. Y es que a la bella ex reina de carnaval no se le olvida su época de edecán, pues como edecán que fue de la Fidelidad, anda siempre atrás de los actos en que el gobernador se presenta, con su charola de sonrisas y su vestidos de licra, repartiendo folletos donde promociona a este gobierno próspero. Pero ella no tiene la culpa, porque para eso la contrataron, ¿qué esperaban?, su presencia lo justifica, “no tiene talento pero es buena moza; tiene buen cuerpo y eso es otra cosa”, puro talento de televisión.

Ante esa circunstancia los diputados de la LXIII Legislatura sólo se han presentado para llenar el trámite, para hacer parecer que Veracruz vive en un equilibrio de poderes, para sobarles el lomo a los ineficaces, para solapar a los corruptos, para ignorar a los bienintencionados. El Congreso del Estado en menos de un mes se ha convertido en la conjura de los necios, en el palacio de la estulticia.

POSTDATA 1: EL CIRCO LEGISLATIVO

Y como todo palacio, el legislativo también ha tenido a sus bufones, sus músicos y sus malabaristas. En la comparecencia de cada funcionario no han faltado las porras pagadas, las bandas musicales de rancho, los equilibristas, los que tragan fuego, los que comen tuercas, los artistas del hambre, que con un plátano, un Frutsi y una torta (de jamón, como las del Chavo del ocho) pueden aguantar por horas estos inclementes fríos.

POSTDATA 2: “ASÍ SE VIVE VERACRUZ” EN LA QUINTA DE LAS ROSAS


Todo un éxito resultó la revista musical “Así se vive Veracruz”, que contó con la participación de los diferentes grupos musicales de la Quinta de las rosas. En la sala grande del Teatro del Estado hubo canciones de Agustín Lara, danzón, salsa y por supuesto nuestra música folclórica. Los integrantes de estos grupos, todos ellos adultos mayores, acuden cada semana a los talleres que se imparten en la Quinta de las rosas. Felicidades a los organizadores.

Armando Ortiz

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