Gobierno represor

Gobierno represor

 

Si lo piensan un poco, algunos de ustedes también son responsables de los golpes, las descargas eléctricas y la violencia en contra de maestros y estudiantes en la Plaza Lerdo de Xalapa. Medítenlo, no se los echo en cara, no se los reprocho, tal vez no tuvieron la suficiente sensibilidad como para entender que algunos medios y el propio gobierno vendieron la imagen de los maestros, presentándolos como revoltosos, “huevones”, anarquistas, “una molestia para la ciudadanía”, y ustedes se las compraron de a peso el kilo, repitiendo como autómatas, lo que los medios oficialistas decían: “acaso no hay autoridad en este país”; “por favor, que les echen al ejército”. Y se los echaron.

Según reportes, crónicas, videograbaciones y fotografías, a pesar de que los manifestantes que tenían tomada la Plaza Lerdo ya se estaban retirando, pues fueron intimidados por los destellos de las macanas eléctricas, los policías no tuvieron compasión; ellos, autómatas del poder, tenían una orden y esa orden no sólo era desalojar la Plaza Lerdo, la orden implicaba lastimar, causar daño a los manifestantes sin importar si eran maestros, estudiantes, niños, ancianos, periodistas o simples transeúntes. El propósito era tirarle a lo que se moviera, tumbarlos a golpes y hacerles sentir el poder de un estado represor.

Para el gobernador era importante que la Plaza Lerdo estuviese desocupada, pues le importaba mucho celebrar el Grito de Independencia. En la inopia de su entendimiento histórico, ignoraba que el grito de independencia se dio para llamar al pueblo a que se movilizara, se manifestara en contra del mal gobierno. Para dar su grito él necesitaba desalojar a quienes 203 años después se estaban movilizando, manifestando, en contra del mal gobierno, representado por él.

Por eso se gastó millones para montar su teatro, para sentirse un poquito héroe de la patria, el “Miguel Hidalgo” a la veracruzana, y para no equivocarse hasta le pusieron su parlamento en el micrófono, para que en un arranque de patriotismo no se le fuera a salir: “¡Vivan los héroes que nos dieron patria; viva Hidalgo, viva Morelos, viva Fidel Herrera!”.

Acarrearon gente ofreciéndoles 350 pesos, una torta y un jugo, los más jodidos con 100 pesos se conformaron. Y ni así se llenó la Plaza Lerdo. Las fotos de los medios oficialistas muestran tomas cerradas, banderas amontonadas, ningún rostro, ni un ser humano, todos ellos monigotes de utilería en este montaje patriótico.

Al día siguiente de ese falso grito de independencia, los maestros llenaron la avenida Villahermosa rumbo al Congreso del estado. Ahí ofrecieron flores blancas ante un féretro que llevaba los restos del diálogo. Porque con sus garrotes eléctricos, con su violencia ciega, el gobierno ha asesinado al diálogo. Aunque claro, ellos dirán que se sentaron con los líderes, con los Callejas, con Érika Ayala, con Diz Herlindo y con los padres de familia representados por una señora, Rita María Guerra; que también se dice maestra, nada más porque le regalaron una plaza de telebachillerato.

Pero ese diálogo sonó a burla. Porque los líderes que se sentaron con Duarte ya no representan a los maestros, ya no son parte del movimiento magisterial. Es más, los maestros los repudian, saben de sus riquezas mal habidas, de sus casas, de sus ranchos, de sus camionetas, de sus plazas, de sus sueldos, de su vileza y están dispuestos a deponerlos.

Todavía más cuando el líder magisterial, el que habrá de ser quien encabece el Congreso local, a los representantes del pueblo, Juan Nicolás Callejas Arroyo, ha asegurado que no hubo violencia en el desalojo de los maestros en la Plaza Lerdo. Por supuesto es la opinión de alguien que no estuvo ahí, de un líder magisterial que ya no lo es, porque no representa ya nada para el magisterio, es sólo un fósil, una pieza arqueológica para el museo de la ignominia. Toca a los maestros quitarles el poder, toca a los maestros buscar verdaderos líderes que los representen.

El día lunes 16 de septiembre, casi 60 horas después del violento desalojo, los maestros dieron prueba de fortaleza, miles y miles salieron a las calles a darnos una lección, porque eso es lo que deben hacer, darnos una lección de dignidad, darnos clase de valentía. Gracias a esas clases el problema magisterial ha dejado de ser un asunto de los maestros, ahora muchos jóvenes, muchos padres de familia, muchos ciudadanos se han unido a esta lucha que es por la dignidad de un pueblo ante un gobierno represor.

Todo lo que haga Duarte de aquí en adelante tendrá que ser bien razonado. Si opta por seguir siendo represor, sólo logrará que el movimiento crezca.

Duarte debe dejarse de montajes y ponerse a dialogar verdaderamente con los ciudadanos que gobierna, de otro modo, así como los maestros han desconocido a sus líderes, así los veracruzanos desconocerán a su gobernador.

POSTDATA 1: YA ESTARÁN CONTENTOS…

Las personas que se quejaban de los maestros en plantón ya podrán desayunar y comer en paz con sus “amiguis” en los restaurantes del centro; ya estarán contentos, el gobierno les cumplió, ¿acaso no pedían que los desalojaran a como dé lugar?

POSTDATA 2: LA PALABRA ES VIVA Y EJERCE PODER…

Un taxista me pedía mi opinión sobre las manifestaciones en el centro. Le explique lo saludable que era que el pueblo se manifestase. El habló de la molestia que causan y entonces le recordé las palabras de Martin Niemöller: «Cuando los nazis vinieron por los comunistas, no dije nada, porque yo no era comunista. Cuando vinieron por los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a por los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron por mí, no había nadie más que pudiera protestar.» Al bajarme de su taxi le pregunté qué opinaba ahora de la manifestación. Me dijo, con eso de “vinieron por los judíos y yo no era judío”, con eso lo entendí todo.

Armando Ortiz

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