El negocio de los desastres en México

El negocio de los desastres en México

 

En los últimos años muchos mexicanos nos hemos dado cuenta del gran negocio que significan para unos cuantos los desastres en nuestro país. No sé antes, no sé si así sea en otros países, pero en el nuestro los desastres son una industria que ha ido floreciendo, a tal grado que muchos gobiernos, empresas y hasta medios de comunicación esperan con ansiedad la temporada de huracanes para empezar a lucrar con ello.

Vaya, en el estado de Veracruz, en los tiempos de Fidel Herrera, se dieron cuenta del negociazo que representaba que la naturaleza arrasara con comunidades enteras, que una simple Dirección de Protección Civil se convirtió en una Secretaría; ¿cómo una simple dirección habría de administrar los recursos que entregara el Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

Durante los gobiernos de Fox y Calderón los recursos del Fonden se dieron a diestra y siniestra, presionada la Federación por un grupo de gobernadores priistas afiliados a la Conago. Entonces bastaba con que se declarara el doble de municipios afectados por un desastre natural para que se echara andar toda una maquinaria de corrupción que iniciaba por corromper al funcionario del Fonden para que éste aceptara la mayor cantidad de municipios afectados.

Una vez eso, se buscaba la manera de que el dinero fluyera lo más pronto posible. Así, millones de pesos extra llegaban a los estados, quesque para aliviar el sufrimiento de las personas que lo habían perdido todo. Pero el caso es que muchas veces el dinero nunca llegaba a las personas que lo requerían. De manera criminal el dinero se distribuía entre los mismos funcionarios y unos cuantos pesos se utilizaban para comprar despensas y algunas colchonetas para que los afectados no durmieran en el suelo y tuvieran un poco de comida en el estómago.

Luego venía lo de justificar esos gastos y en ello iba la mano de verdaderos artistas del encubrimiento, quienes ponían en sus reportes la construcción de caminos que nunca existieron, la reparación de puentes que no se vinieron abajo o la edificación de casas que sólo eran chozas prefabricadas, pero que las disfrazaban de verdaderas unidades habitacionales. Vaya, ¿hace cuántos años que sucedió el desastre del desbordamiento del río La Antigua y los pobladores del lugar siguen viviendo en esas chozas, esperando que algún día el gobierno les cumpla su reubicación permanente?

Y qué decir de las muchas bodegas que después se encontraron, en donde había muchos artículos y utensilios que la gente donó o que se compraron para que se entregaran inmediatamente del desastre. Muchos de esos artículos terminan siendo parte de las despensas y los premios para los grupos de acarreados que, como en el Grito de Independencia pasado, acudieron a apoyar al PRI gobierno.

Pero no sólo los gobiernos lucran con los desastres. Muchas empresas encuentran la manera de hacerlo, explotando el sentimentalismo de los ciudadanos. Ahí están las televisoras exhortando que abramos el corazón para que donemos, primero en especie a la Cruz Roja (cosa que me parece loable), pero después salen con un número de cuenta del Banco Azteca o de Banamex, o de cualquier otro banco, para que depositemos y con ello nos sintamos mejor, porque ellos aseguran que ese dinero irá a parar directo a quienes más lo necesitan. Pero las empresas que exhortan a que depositemos saben que ese dinero lo entregarán ellos como si saliera de sus propios bolsillos, como si se desprendieran de parte de sus riquezas y exigirán al gobierno que deduzca de sus impuestos las cantidades que muchos ciudadanos han depositado.

Al final quedan los comentaristas de noticias a quienes les sale el espíritu de periodistas y van al lugar de los desastres, con el privilegio de la televisión en vivo y simulando pasar penurias como los afectados, hacen entrevistas “empáticas” a las personas, como si de verdad se dolieran de lo que les pasa.

Recuerdo una vez a Joaquín López Dóriga en un huracán en el sureste del país. Se salió al balcón de su hotel y desde ahí relató la fuerza de un ciclón que lo arrastraba con toda su fuerza.

Los de TV Azteca llegaron cuando el ciclón había pasado, y Javier Alatorre, queriendo ganarse un premio de periodismo, tuvo que buscar charcos, ramas caídas, espectaculares derrumbados, para armar su escenario y ahí, con su impermeable innecesario, con botas de hule se metió a un charco a chapaletear en el agua, dramatizando su relato, queriendo hacernos creer que su vida corría peligro mientras hacía la crónica del desastre.

Pero lo verdaderamente importante es lo que menos importa a estos mercenarios del desastre. Unos buscan el dinero, otros la deducción de impuestos, otros la fama y el reconocimiento.

Por eso yo prefiero brindar mi ayuda a la Cruz Roja, que todavía me parece confiable, o a los grupos de apoyo que de cada comunidad surgen; incluso si la UV pusiera un centro de apoyo, ahí entregaría mi donativo. Pero nada entrego al gobierno, ni a las empresas televisivas, ni hago caso de los exhortos de las estrellas de la televisión, porque sé que atrás de su rostro de conmiseración se esconde un mercenario del desastre.

Postdata 1: Se siguen sumando a la lucha magisterial


La represión de este gobierno lo único que provocó es que muchos maestros que no se decidían, que muchos ciudadanos que no entendían, que muchos jóvenes que sólo veían, se sumaran al movimiento magisterial.

Postdata 2: Derrumbes en carreteras, responsabilidad de Vinissimo

Al gobernador le faltan verdaderos operadores políticos, verdaderos funcionarios públicos, no que las consecuencias de esos ineptos colaboradores recaen sobre él. Ahí está el video donde el gobernador desesperado se hace de palabras con los afectados, con los que perdieron a sus seres queridos y todo por qué, porque su secretario de Comunicaciones, Francisco Valencia, sólo se preocupaba de que los funcionarios de alto nivel comieran y cenaran en Vinissimo. ¡La culpa es de quien se le ocurrió ponerlo en esa dependencia!

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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