Que nadie se mueva, esta elección, como un juego de beisbol, “no acaba hasta que se acaba”. Por supuesto los periodistas de cascos ligeros ya echaron las campanas a vuelo y con tal de seguir mendigando el “chayote” ya anuncian que el candidato presidencial del PRI ganó limpiamente la elección.
Pobres, ni siquiera se dan cuenta de que en Veracruz, a pesar de todos sus abyectos esfuerzos, su candidato quedó abajo del PAN y en Xalapa, mi querida Xalapa, Andrés Manuel López Obrador superó casi por el doble al candidato de las televisoras.
De nada sirvieron sus portadas, sus artículos rastreros, las denostaciones en contra de AMLO y los ensalzamientos a favor de Peña Nieto. Mucho dinero que salió del PRI, de los candidatos y del gobierno del estado fue a parar a la basura, mucho “chayote” echado a perder.
Que quede como lección que en Veracruz y sobre todo en Xalapa, esa prensa “chayotera” ya está bien identificada. Ya no se les cree, ya no se les lee, ya no se les soporta. Es necesario exigir al gobierno que deje de mantener a estos dobles embaucadores: embaucan al gobierno haciéndoles creer que pueden inclinar la balanza, y tratan de embaucar a los ciudadanos quienes ya ni los ven ni los escuchan.
Tampoco sirvió de mucho el trabajo “mapachero” que realizaran algunos funcionarios públicos, desde alcaldes hasta empleados de gobierno. Y a mí no me vengan con que son puros cuentos porque me tocó atrapar mapaches, he aquí el relato:
Después de ir a votar con mi familia y a punto del desayuno en casa de mi hermana, uno de mis sobrinos me dijo que afuera de la casa unos muchachos estaban checando unas listas, rápido salí y los escuché. El que después supimos era jefe de grupo le preguntaba a un menor de edad si ya había visitado a ésta o aquélla persona. El muchacho dijo que sí y en ese momento apareció un vecino quien le preguntó: “No estaré yo en la lista”. El jovencito ingenuo preguntó cómo se llamaba y ahí empezó la persecución. Para no hacerla muy larga, terminamos persiguiendo a los mapaches hasta la casilla de la calle Margarita Maza de Juárez de la Unidad Jardín, ahí acudieron a un par de mujeres priistas que se encontraban sentadas en la acera de enfrente. El jefe de grupo preguntó si había ido el licenciado y ellas dijeron que no, que no había ido, pero se dieron cuenta que íbamos persiguiendo a los mapaches y ellas también salieron huyendo. El famoso licenciado, nos lo dijo después el joven menor de edad, los había contactado para localizar gente discapacitada o adultos mayores y ofrecerse para que en unos taxis los llevaran a las casillas. ¿Altruismo? No, por supuesto que no. En el taxi los conductores coaccionaban a los votantes ofreciéndoles dinero para que votaran por el candidato del PRI. Las fotos y los videos están en el muro de mi Facebook, por si les da curiosidad y los checan.
Así, en pocos días han estado saliendo pruebas y más pruebas del fraude: las tarjetas de Soriana, las tarjetas MONEX, las casillas en las que el porcentaje de votantes supera el 100%, algunas llegan a tener hasta un 500% de votantes, las señoras que se manifiestan porque les prometieron que su tarjeta tenía 500 pesos y algunas sólo contenían 100 y en algunos casos nada.
El asunto de las encuestas que ahora reciben el linchamiento de quienes las contrataron es tema aparte.
Y así, poco a poco el muerto irá saliendo a flote y nos daremos cuenta de que estas fueron las elecciones más sucias en la historia de este país.
Por eso que nadie se mueva, que nadie se atreva a calificar estas elecciones como limpias, porque tendremos que suponer que así de limpia han de tener la boca.
Pero eso sí, lanzamos un llamado para que se deje de mantener a tanto periodista “chayotero” que como se pudo ver, sirven para una chingada.
