Chinches en Polanco, la invasión silenciosa (entrevista + testimonios)

Chinches en Polanco, la invasión silenciosa (entrevista + testimonios)

 

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de abril (Al Momento Noticias).- Cuando llegaba la noche, iniciaba la pesadilla…

 

Así, con malos sueños, Cecilia Gómez, vecina de la colonia Polanco, pasó tres noches enteras. No logró dormir ni un minuto. Vivía aterrada, en psicosis. “Si me metía a la cama o apagaba la luz, sentía que invadirían mi cuerpo…”.

No eran simples invenciones, era una posibilidad real, latente. Todo comenzó cuando una mañana se percató que tenía dos ronchas: una en un párpado y otra en un dedo. “La piel se me puso horrible y sentí cómo el veneno me corría por la sangre. Una experiencia espantosa”.

Eso fue sólo el principio. Durante los días siguientes aparecieron más ronchas en otras partes de su cuerpo y no sabía cuál era la causa. ¿Qué provocaba el salpullido? ¿Una araña? ¿Una alergia? ¿un mosquito o acaso un alimento en mal estado? Después de más de una semana de malestar físico, incertidumbre y dos fumigaciones que realizó con creolina y naftalina —en la creencia de que eso ayudaría a alejar cualquier insecto, si es que de eso se trataba—, un plaguicida experto le confirmó sus sospechas: había chinches en su casa.

“Ahí comenzó una situación muy asquerosa, de muchos nervios, porque sabía que era una plaga muy difícil de controlar. Ya no pude dormir, era algo traumático. Estaba tan aterrada que incluso dormí fuera de casa”.

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Graciela Hinojosa, también de Polanco, no temía tanto por ella como por su bebé de siete meses. “Tenía muchísimo miedo de que se le subieran a su cuerpecito. Toda la noche lo cuidaba para que no ocurriera”, dice Hinojosa, quien relata cómo las chinches subían, por la pared. “Se metían en cualquier grieta que hubiera. Fue terrible, la verdad”, dice.

Al segundo día llamó a un exterminador y logró controlar —las plagas realmente no se erradican— el problema. La tranquilidad volvió al hogar de Hinojosa.

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El de Cecilia y Graciela son sólo dos de los cada vez más numerosos casos de plagas de chinches que sufre Polanco. Un problema que, a decir de expertos, ha aumentado de manera alarmante en los últimos años en esta zona de la Ciudad de México.

Si antes esta exclusiva zona de la ciudad padeció plagas de ratas, cucarachas y garrapatas, ahora es presa de las chinches, pequeños insectos de forma ovalada que son hematófagos, es decir, que se alimentan de sangre. Su color es marrón y son planos; no brincan no vuelan, sólo caminan.

La plaga es del tipo de chinche conocido popularmente como “chinche de cama” (Cimex lectulariu), que si bien no es realmente peligrosa —no se ha comprobado que sea capaz de transmitir alguna enfermedad a los seres humanos—, produce ronchas luego que el insecto ha picado a su víctima. Esto se debe a que el cuerpo desarrolla una reacción alérgica a la proteína que se encuentra en la saliva de este insecto.

En algunas personas, el piquete puede provocar insomnio, estrés y, en muy raras ocasiones, cuando el ataque es prolongado, hasta anemia.

Se sabe que las chinches —que sólo atacan de noche, antes del amanecer— prefieren la sangre de niños y jóvenes (no así la de ancianos) y que hacen cualquier cosa para lograr llegar al lugar donde tendrán las condiciones ideales para reproducirse mejor: la cama. Una vez ahí una sola chinche puede depositar hasta 350 huevecillos que germinarán perfectamente. Un lugar ideal.

Además de sangre humana, las chinches también pueden alimentarse de la sangre de los gatos, perros y ratas. Si acaso la chinche no encuentra alimento, eso no sería realmente grave para su subsistencia: una chinche puede vivir hasta un año sin probar una sola gota de sangre.

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Ernesto Yáñez, director general de la empresa Xtermina. Control de plagas, afirma que el problema de las chinches en casas habitación se ha incrementado de manera alarmante en el último año, sobre todo en Polanco. Aunque en menor medida, también presentan este problema en la colonia Del Valle, en El Pedregal y en Bosques de las Lomas, de donde son sus principales clientes.

“Hace algún tiempo recibía, en promedio, una llamada al mes de un vecino de Polanco, para que controlara una plaga de chinches. Sin embargo, a raíz de año y medio para acá, han aumentado hasta cuatro llamadas a la semana. Se está convirtiendo en un problema mayor de lo que generalmente teníamos nosotros detectado”, señala Yáñez, quien tiene más de 20 años de experiencia en esta industria.

El origen de la plaga

En opinión de Yáñez, son tres las principales causas que están provocando que Polanco padezca esta invasión silenciosa de las chinches: los constantes viajes que los habitantes de esta colonia hacen; las mascotas que acostumbran tener dentro de la casa; y el elevado nivel de construcción que ha tenido esta zona.

Y es que, cabe aclarar, en esto no tiene nada que ver la limpieza o no de una casa. A diferencia de las cucarachas o ratas, que son atraídas por los desperdicios de comida y la suciedad, las chinches sólo buscan alimentarse de sangre y pueden llegar a una casa prácticamente en cualquier objeto: maletas, muebles de segunda mano o ropa que viene de la tintorería.

“Considero que uno de los factores principales que provocan el desarrollo de las chinches es que, debido a que es una zona económicamente importante, sus habitantes viajan mucho al extranjero. La chinche puede adquirirse fácilmente en un hotel o entrar a las casas dentro de las maletas.

“Hay estudios realizados, principalmente en Estados Unidos y en el Reino Unido, donde han intentado hacer una correlación, de si los viajes internacionales han aumentado el nivel de plaga y principalmente de chiches en éstas ciudades. El resultado fue que sí existe una correlación: cuando aumentan los viajes transnacionales, crece el nivel de contagio o de servicios en este tipo de ciudades.

“Una segunda razón es que es una colonia que se ha llenado muchísimo de mascotas que salen a convivir en los parques, en las calles, y esto también puede ser un vector que pudiera estar trayendo la plaga a las residencias. Si se atiende la cama, pudiera terminarse el problema de la plaga, pero si la mascota vuelve a salir, a los tres días el problema estará ahí de nuevo.

“Un tercer factor es el nivel de construcción que ha tenido Polanco. Ahorita ya vemos que hay muchísimos edificios. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Si una vivienda está contaminada de chinches, fácilmente puede migrar a otros departamentos y provocar un problema generalizado”.

En muchas ocasiones, las plagas no son detectadas sino hasta muchos meses o años después de haber invadido una casa. Llegan a ser tantas chinches que puede verse a simple vista.

¿La razón? Algunos seres humanos (se estima que hasta el 50 por ciento) no tienen ninguna reacción al piquete de las chinches. Otra causa es que en algunas ocasiones los insectos sólo afectan a un miembro de la familia, lo cual lleva a pensar que el origen del problema es otro.

Las cosas se complican cuando no existe la costumbre de acudir con especialistas cuando surge un problema de este tipo. Explica Yáñez: “No hay esa costumbre en México por varios factores. Muchas veces creen que es un servicio muy caro; la realidad es que ya no lo son. Se han venido abaratando con la competencia que ha habido y porque los productos cada vez son mejores y más baratos.

“Por otro lado, muchas veces no le hablan a un especialista por pena. Prefieren vivir con una plaga que hablarle a un especialista y darse cuenta que realmente tienen un problema. ‘Qué pena que se enteren los vecinos’, piensan. Es una situación cultural muy fuerte en la que se llega a minimizar el problema: ‘No, hombre, se va a pasar. Todavía no está tan grave’”.

Peor el remedio

Cuando Cecilia intentó exterminar ella misma la plaga de chinches, utilizó creolina y naftalina (que en grandes dosis puede ser cancerígena), que sólo provocó, en ella y su familia, malestares como dolores de cabeza, náuseas e irritación en la piel. Fue peor el remedio que la enfermedad.

Al respecto, comenta Yáñez: “Si la persona que está controlando la plaga no tiene los conocimientos suficientes puede utilizar venenos o insecticidas inadecuados para controlar una plaga. Si te ponen un insecticida agrícola catalogado como “muy tóxico” en un colchón donde vas a dormir, por supuesto te va a envenenar.

Lo que recomiendo es que si van a contratar un servicio de estos, se aseguren que la empresa esté registrada, cumpla con las normas establecidas y, por supuesto, tenga una licencia sanitaria para aplicar insecticidas. Los que yo utilizo son para uso en zonas urbanas, catalogados como de “franja verde”, que son ligeramente tóxicos. Esos insecticidas están hechos a base de piretrinas naturales que en sus dosis adecuadas de aplicación no son tóxicas para el ser humano. No hay ninguna sintomatología secundaria siempre y cuando se aplique correctamente”, y es así que el avance de la invasión silenciosa logra contenerse, así sea por una noche más…

AMN.MX/jca/jmg