
RÍO DE JANEIRO, 28 de abril (Al Momento Noticias).– Luego de que el año anterior Brasil se viera afectado con 1.5 millones de casos de dengue y 545 fallecimientos por este padecimiento, la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) aprobó el uso de mosquitos Aedes aegypti genéticamente modificados, con el propósito de combatir a los principales transmisores de la enfermedad.
El órgano dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, aprobó el pasado 10 de abril por 16 votos a favor y uno en contra la comercialización de la variante macho OX513A de la especie, a la que se han introducido dos genes adicionales que les impiden tener crías viables.
Con esta manipulación genética, el mosquito puede procrear, pero sus descendientes morirán antes de llegar a la fase adulta, lo que reduciría a su mínima expresión la población de Aedes aegypti.
Sin embargo, algunas organizaciones alertan de que no existen pruebas científicas que avalen esta tesis y del riesgo biológico que podría suponer la erradicación del insecto.
Después de tres años de experimentos en colaboración con la organización social brasileña Moscamed, la firma británica Oxitec será la encargada de poner en marcha la producción masiva de la variante de mosco modificada genéticamente.
Fundamento del plan para combatir el dengue
Para tomar esta decisión, el gobierno brasileño se apoyó en dos ensayos desarrollados en la localidad de Juazeiro, en el interior del Estado de Bahía, donde los mosquitos transgénicos fueron puestos en libertad logrando una disminución del 81% y del 93% de la población de la especie.
Según los investigadores, los ejemplares liberados sobreviven entre dos y cuatro días; es decir que la población crece al principio artificialmente de manera exponencial pero después caen en picado.
Los machos transgénicos no pican y solo las hembras tienen la capacidad de transmitir el dengue a loshumanos.
Al respecto, la CTNBio alertó de que la liberación masiva de estos insectos debe ir acompañada de un control exhaustivo de la población de otra especie transmisora, la Aedes albopictus, pues existe el riesgo de que ésta ocupe el nicho ecológico generado por la supresión del Aedes aegypti.
Además, está curso un tercer experimento que se desarrolla en Jacobina, una localidad de 80 mil habitantes también del Estado de Bahía, donde Moscamed está soltando millones de mosquitos transgénicos para analizar el comportamiento del albopictus.
Existen evidencias de que es necesario liberar 500 ejemplares transgénicos semanales por habitante para garantizar una disminución de la población de los Aedes.
Postura de investigadores
Al respecto, Margareth Capurro, bióloga molecular especializada en mosquitos e investigadora del proyecto, señaló que “como científica, no puedo afirmar que el riesgo sea cero, de la misma manera que una vacuna tampoco tiene una eficacia del 100%. Lo que sí puedo decir es que el proyecto funciona y que el potencial de este insecto genéticamente modificado es muy bueno”.
No obstante, precisó que se debe tomar precauciones, como realizar todos los controles de calidad en la producción, “no podemos lanzar al mercado mosquitos con deficiencias, o dejar escapar hembras. Sería como vender leche contaminada”.
Mientras Hadyn Parry, primer ejecutivo de Oxitec, indicó que el perfil medioambiental benéfico y su “excelente” eficacia comprobada “hacen que el mosquito modificado sea una nueva y valiosa herramienta para complementar los esfuerzos de las autoridades sanitarias de todo el mundo en la lucha contra los mosquitos que transmiten el dengue”.
Sin embargo, Gabriel Fernandes, asesor de la organización brasileña de agricultura familiar y agroecología AS-PTA, aseguró que “no hay datos que demuestren que este mosquito reduzca la incidencia del dengue”.
“Ineficaces y peligrosos, los insectos transgénicos de Oxitec son un mal escaparate para las exportaciones británicas a Brasil. Un intento desesperado de apoyar la biotecnología británica y de recompensar a los inversores de capital de riesgo no debe cegar a los gobiernos de Reino Unido y Brasil ante los riesgos de esta tecnología”, dijo Helen Wallace, directora de la organización británica GeneWatc.
De acuerdo al Ministerio de Sanidad, Brasil tiene 321 ciudades en situación de riesgo y 725 en estado de alerta ante una posible epidemia.
Cada año, durante el periodo de lluvias, decenas de municipios brasileños viven una especie de histeria colectiva por el dengue, que provoca vómitos, fiebre y dolores musculares; además, aún no existe ninguna vacuna de eficacia probada contra este mal. La preocupación está en que su variante hemorrágica puede llevar a la muerte.
AMN.MX/jcm
