Agentes viales armados

Agentes viales armados
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Mi ciudad muy pronto estará viviendo un deja vu: agentes de Tránsito empistolados recorrerán sus calles otra vez. Sí, para mis lectores muy jóvenes o muy desmemoriados, dije bien: otra vez.
En la Xalapa de antes los agentes viales andaban armados y hacían valer la ley a punta de pistola, literalmente, porque un día a uno de ellos se le fue un tiro y mató a un automovilista; automovilista que resultó tener una familia muy influyente, la cual haciéndose eco con la ciudadanía logró que les quitaran las pistolas a los “tamarindos”. Desde entonces, hablamos de la década de los setentas del siglo pasado, no pocos han sido los intentos por regresarles las pistolas, pero gracias a la oposición ciudadana y, creo yo, al sentido común de los gobernadores que han estado al frente del Estado desde entonces, no se había dado la “empistolización” de los “Tránsitos”; lamentablemente y gracias al pretexto de la violencia y la inseguridad que ahora se vive, los altos mandos de la seguridad pública del Estado han decidido volverles a dar las pistolas.

Esto no sólo resulta peligroso por la bien ganada fama de prepotentes que gozan los agentes viales, sino también por el mensaje moral que esta acción lleva implícita.
Es decir, ¿qué tan descompuesta se encuentra la sociedad, que hasta para hacer valer el Reglamento de Tránsito se tiene que recurrir a la fuerza de las armas?
Que hasta para que se respete el tránsito vehicular haya que tener personal armado nos habla de una descomposición social que no se está atacando como se debe. La vialidad y sus bemoles debieran ser una actividad basada en la cortesía, el conocimiento del Reglamento y la educación, no más. En este sentido los ciudadanos deberían ser garantes y vigilantes de cómo se interactúa en las calles, sin embargo, la falta de cortesía, la evidente incivilidad y la poca o nula empatía entre éstos obliga a las autoridades a modificar, en leyes más duras y en acciones crecientemente punitivas, el Reglamento de Tránsito y, como ya lo veremos en días próximos, incluso a dotar de armamento a los agentes que vigilan su cabal cumplimiento; lo cual más que un acierto me parece un error garrafal.
Hay muchas acciones que no se han corregido, y muchas otras que ni siquiera se han intentado, antes de tener que llegar a legitimar el uso de armas para vigilar las cuestiones viales. Por ejemplo: una campaña a gran escala de educación vial; y por gran escala me refiero a involucrar al sistema educativo básico, medio y superior. Nada mal nos vendría una materia de educación vial en los programas escolares de todos los niveles. Al mismo tiempo se tendría que hacer extensiva dicha campaña hacia la población civil, principalmente entre los automovilistas. Usar como padrón la lista de las personas que tienen licencia y enviarles el Reglamento de Tránsito y luego, ya sea en la renovación de la licencia, en los cambios de propietarios, cuando se fuera a pagar alguna multa e, incluso aleatoriamente, hacer pequeños exámenes de conocimientos sobre éste, mejoraría notablemente la convivencia vial, mucho más, creo yo, que lo que lo hará tener genízaros empistolados recargados de cada semáforo, o subidos en sus motocicletas listos para coaccionar a automovilistas y transportistas.
Si la respuesta oficial hacia los problemas viales y de inseguridad son las armas —es decir: más inseguridad y más problemas— los ciudadanos estamos obligados a responder con educación y cumplimiento de la ley; y no hablo de hacerlo por miedo a las armas, sino porque como sociedad ya debemos ir transitando hacia niveles más elevados de conciencia cívica.
En México, en Veracruz, en Xalapa la sociedad debe sobreponerse a sus autoridades; y la única manera de hacerlo es cumpliendo con las obligaciones ciudadanas. En la medida en que respetemos cosas tan simples como estacionar nuestro vehículo como es debido o el alto de un semáforo, es que podremos aspirar a vivir en un lugar mejor. La calidad de vida puede ser una meta autoimpuesta por la propia ciudadanía y no una condición forzada por la vía de las armas, aun y cuando se trate de forma preventiva, como es que se pretende hacer ahora dándole armamento a los agentes viales. Agentes viales empistolados, ¿quién los va a aguantar?   

Alejandro Hernández y Hernández
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