Estas son algunas de las cuestiones fundamentales de la sanación basada en la oración que practico.
1. Dios no “escucha” nuestras oraciones. . . porque no es necesario que lo haga.
“No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Jesús, en Mateo 6)
Puesto que nos ama, no es necesario persuadir a nuestro Padre divino para que satisfaga nuestras necesidades. La oración que sana nos transforma a nosotros. Abre nuestros corazones al Amor divino que está siempre presente, que todo lo puede y tiene un sentido práctico, en lugar de los intentos para que Dios nos abra su corazón.
2. La oración nos libera de las limitaciones del materialismo.
“Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; . . . Sacúdete del polvo.” (Isaías 52:1)
La enfermedad se siente muy real, por lo que la compasión es clave para responder a todas las situaciones en que hay problemas de salud. No obstante, la compasión que Jesús y sus primeros seguidores demostraban no era un mero tranquilizante en medio del sufrimiento: en cambio, se vieron aliviados por completo de lo que los aquejaba, sin medicamentos ni ayuda humana.
Jesús alentaba a los necesitados a dejar de limitarse a contemplar sus vidas desde un punto de vista material para reflexionar espiritualmente el carácter de cada uno. Al sanarlos, demostró que la salud es un componente natural de la identidad divina subyacente de cada persona.
3. La restauración de la armonía entre el cuerpo y la mente demuestra nuestra naturaleza espiritual.
“Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos.” (Hechos, 17:28)
En 1866, después de dedicarse durante décadas a buscar la conexión entre el bienestar espiritual y práctico, Mary Baker Eddy vivió una sanación que la llevó a un gran descubrimiento. Como resultado de ello, las palabras de Pablo adquirieron un significado abarcativo para la fundadora de la Ciencia Cristiana.
En referencia a su sanación, Eddy escribió: “Esa breve experiencia llevaba en sí una vislumbre de la gran realidad que desde entonces he tratado de explicar a los demás, es decir, la Vida en el Espíritu y del Espíritu; siendo esta Vida la única realidad de la existencia.” Miscellaneous Writings 1883-1896
4. La oración basada en la sanación no es pensamiento positivo.
“En el centro del corazón más turbulento hay un lugar de paz, un lugar más allá del tiempo que no sufre cambios ni pérdidas. No hay confusión que pueda perturbar la calma, ni sombra que pueda atenuar la luz. Aquí en esta quietud hay descanso y sanación. Ningún sufrimiento, ningún temor pueden dañar su perfección.” (Pam Brown, poeta)
La sanación, según la Ciencia Cristiana, no es pensamiento positivo, visualización, ni la medicina cuerpo-mente que ahora está en boga. En cambio, exige un cambio más profundo en nuestra manera de pensar, exige que pasemos de una percepción material a una percepción espiritual de quiénes somos en verdad.
Tomamos conciencia de que “el reino de Dios” que Jesús dijo que estaba “dentro de nosotros” es tanto la circunferencia como el centro de nuestro ser. Este descubrimiento trae consigo una exigencia divina de vivir de acuerdo con nuestro ser espiritual, expresando el Amor divino.
5. Que la oración pueda ser un placebo no significa que siempre lo sea.
“No hay nada bueno o malo, solo es una cosa u otra si lo pensamos.” (Shakespeare, en Hamlet)
Mucho se habla sobre la posibilidad de que la oración no sea más que un placebo. Sin duda que puede serlo, puesto que ha habido estudios que demostraron los beneficios de las expectativas para la eficacia de muchos tratamientos, incluso con medicamentos y cirugías. Pero no todas las oraciones son iguales, y lo que hay que explorar es si hay métodos de oración que tienen un mejor desempeño que los placebos y la medicación.
La ley del amor de Dios es la base de la sanación práctica, sistemática, basada en la oración.
Tony Lobl, blogger de espiritualidad y salud, integra el Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Reino Unido e Irlanda. Síguelo en Twitter en @tonylobl.
