
Lento y por momentos aburrido es como podríamos clasificar prima facie, el primer debate presidencial de la elección que se definirá el 01 de julio. Preguntas concretas que no se respondían, discursos desgastados y ensayados. Mala producción televisiva, torpe sonrisa de la moderadora y el factor distracción: la edecán.
¿De quien fue la idea de contratar a Julia Orayen, edecán argentina y portada de Playboy en septiembre del 2008? ¿Era un objetivo paralelo distraer la atención de los espectadores del debate por si algo salía mal? ¿Cuanto se le pago a la argentina que posó para el debate?
El punto es que sin duda alguna no fue coincidencia la presencia de esta mujer, y alguien deberá ser responsable. No es menor, sencillo, ni barato llevar a una mujer que poso para la portada de playboy. Jesús Tapia Flores productor del debate tiene respuestas que dar.
Entrando al debate de anoche, vimos a Gabriel Quadri que fue la parodia de su propia imagen y cuya alusión al soliloquio fue la que él mismo práctico, pues ni con ataques directos a sus pares candidatos, estos cayeron en sus párvulas provocaciones. Con su imagen sacada del baúl de los recuerdos, Gabriel se empeño en decir que era ciudadano y no político. Pero olvido tener presente que pata atacar y descalificar hay que tener las manos, la cara y el trasero limpio, cosa que Quadri parece olvidar si se recuerda quien es la dueña del partido que lo postula. Elba Esther, la patrona que Gabriel niega.
Por otro lado, observamos a una Josefina que se mostro como la candidata disputa hacer todo, para subir al menos un punto; pero también la decir que esta dispuesta a repetir la misma dosis; una dosis violenta que Calderón ya suministro estos seis años, pero ahora con la torpeza verbal de Fox. Esto sumado a su atrevimiento al decir que votar por ella, es “votar para que continúe la paz”. ¿Será que doña Jochepina quiere suministrar al resto de los mexicanos una paz de 60 mil muertos que Calderón ya dio?
De Pena (con N) Nieto no hubo sorpresas, presencia ensayada, discurso solemnemente acartonado, frases memorizadas y ataque de nervios que por momentos lo hicieron titubear. Enrique, en su afán defensivo fue el más incongruente, en un arranque de queda bien con quienes lo hicieron candidato, respondió los cuestionamientos de sus dos adversarios más cercanos. Le bastó una fracción de segundo, para echar a la basura el spot televiso que duro horas de ensayo y producción, ese donde señala que no respondería a los ataques de sus adversarios, ese spot que lo exhibe incongruente.
De Andrés Manuel pareciera que la exhibición de la sociedad entre Salinas y Enrique, fue un ataque estratégico contra el candidato del PRI para entorpecer sus respuestas, pero no suficiente. Aun ahora los simpatizantes de AMLO e indecisos electorales, se quedaron esperando a un Andrés Manuel más duro, directo y fulminante contra el proyecto que Enrique representa.
Lo cierto es que el debate de ayer exhibe que de cara a la jornada electoral del 01 de julio, sólo existen dos proyectos para este país: el neoliberal, representado por Enrique, Josefina y Gabriel. Y uno diferente, el de Andrés Manuel. Ese que al menos ha esbozado, el de la necesidad cambiar de modelo; un modelo neoliberal que lleva ya 30 años en este país y del cual hemos sido víctimas varias generaciones de mexicanos.
Como siempre, la pelota sigue estando en nuestra cancha: ¿Modelo diferente o status quo? PAN con lo mismo, vuelta a la corrupción o cambio necesario, aunque suene a lema de campaña. Esa parece ser la opción.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
