Cuando la estulticia tiene fuero

Cuando la estulticia tiene fuero

Elevar las insensateces a políticas públicas también es corrupción.

Los disparates de la diputada local, Ana Miriam Ferráez Centeno, son un insulto mayor a la sociedad, además, contribuyen a enterrar el poco prestigio que le queda a los legisladores.

Pero ¿esta situación es responsabilidad exclusiva de ella?

En 2016, la señora Ferráez buscó ser alcaldesa de Xalapa cobijada por el PAN y el PRD, cabe destacar que nunca había participado en política, procedía de conducir un programa de radio que aludía a cuestiones de ‘superación personal’.

El experimento fracasó, pero lo más extraño, es que la derrotada fuera acogida por MORENA, llegó de la mano de Cuitláhuac García Jiménez, hoy gobernador de la entidad.

Tiempo después, sin mérito alguno y desplazando a verdaderos militantes, Miriam fue postula a una diputación y se alzó con el triunfo gracias al efecto López Obrador.

Así pues, si la mencionada confunde a Fidel Castro con Hugo Chávez, además de proponer el toque de queda para que las mujeres no salgan a altas horas de la noche y con ello disminuir los feminicidios, los propios integrantes de MORENA deberían cuestionar a Cuitláhuac y pedirle cuentas por su error de apreciación.

Eso sí, todavía les queda el recurso de expulsarla, antes de que sugiera el uso del cinturón de castidad para evitar los embarazos no deseados. El ostracismo es una buena salida.

 

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