Los migrantes centroamericanos se quedan solos

Los migrantes centroamericanos se quedan solos

La pobreza es violencia consuetudinaria

Una fotografía en la que se aprecia a una niña hondureña llorar desconsoladamente, cuando su madre es cateada por un agente migratorio de los EU, sensibilizó, en forma temporal, a la opinión pública sobre el asunto de separar a las familias de inmigrantes.

Sin embargo, poco se ha hecho en forma integral para disminuir el pernicioso fenómeno, pareciera que al final este grupo HUMANO fue abandonado a su suerte.

Huyen de su país por la profunda pobreza en que viven, esto deriva en todos los males posibles, que van desde el analfabetismo hasta la posibilidad de morir por una diarrea.

El futuro de la inmensa mayoría de niños y jóvenes migrantes, es acabar en la prostitución o como integrantes de una pandilla, su esperanza de vida no existe ni como estadística.

Al salir de sus tierras son vejados por el crimen organizado y por las autoridades de los países por los que transitan, sólo los grupos de activistas pro derechos humanos los auxilian con dificultades, no tienen apoyo institucional.

Esta gente no tiene cabida en su nación y en las que aspiran a llegar, apestan aún antes de arribar, parafraseando a Frantz Fanon diremos: son los condenados de la tierra.

La furia se sigue acumulando y sellan las válvulas de escape.

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

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