El animal político

El animal político

Nada como criticar sin alusiones personales

Nunca se distinguió  por ser un lector ávido, tampoco se interesó por alternar con sus profesores  y mucho menos por participar en las pláticas de los mayores.

En la juventud lo suyo fue ‘aspirar a ser como’...

Como Enrique Peña, Emilio Lozoya, Guillermo Padrés, Javier Duarte, o Beto Borge y, si de mujer se tratara, como Rosario Robles, Gabriela Cuevas o Anita Guevara. Entendió que en el poder la equidad de género logra su máxima expresión en la figura de la impunidad.

El subconsciente le decía que la solidaridad tenía que ver con la decadencia del socialismo polaco y como buen ‘polaco’ gritó: ¡zafo!

De un tío supo de la máxima propiciatoria del ‘grillo a la mexicana’: un político pobre es un pobre político. Se deprimió y lo curaron con un VTI a Las Vegas con cargo al erario.

Tuvo claro que el espacio y el tiempo se sujetaban a la voluntad del mandamás: en un PND se podían pedir peras al olmo y dependiendo de su humor, modificar la hora a contentillo.

El análisis comparado le hizo concluir que ‘el Chapo’ erró por no tener sindicato, no hay como las redes, son mejor que los túneles. Nadie entendía el razonamiento.

De viejo, cuando su nieto lo increpó sobre el sentido de la vida le dijo: no seas ‘agarrapendejos’, en los temas de la moral es mejor ser un animal...y si es político, mejor.

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Salud

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