La 4T en la encrucijada

La 4T en la encrucijada

La 4T entre la línea de masas y la línea del mesías

Basta una declaración banquetera o un posteo en redes sociales, para que las diversas facciones que conforman la 4T entren en conflicto.

La misoginia de José Manuel Mireles, subdelegado del ISSSTE en Michoacán, con sus ‘pirujas’ y sus ‘nalguitas’, generó el enojo de las morenistas que pidieron su dimisión, el Tlatoani optó por defenderlo al decir que se había disculpado y que era de humanos errar.

Sin embargo, el caso de Pedro Salmerón, ex director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, tocó intereses más sensibles, cuando calificó de ‘jóvenes valientes’ a los integrantes del comando de la desaparecida Liga Comunista 23 de Septiembre, que mató al magnate regiomontano Eugenio Garza Sada en 1973.

Lo anterior levantó ámpula en el sector empresarial, lo que obligó al historiador a presentar su renuncia, AMLO no quiso sostenerlo a costo de la molestia de los poderosos ‘fifís’.

En realidad, MORENA se constituyó en un bloque electoral donde lo mismo hay ex guerrilleros que yunquistas, derechosos e izquierdistas, priistas y más priistas. Este es el gran dilema de la 4T: lo que le gusta a Paco Ignacio no le gusta a la Tati, y las preferencias de  Romo chocan con la ideología de Noroña. Al final, todo queda ‘a lo que diga su dedito’.

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