Veracruz y la “guerra” que viene

Veracruz y la “guerra” que viene

 


Cuando las “manchas” no salen con cloro, salen en las redes sociales, pero de que salen…salen

El pasado domingo los dos principales contendientes por la gubernatura de Veracruz, Héctor Yunes Landa, postulado por el PRI-Verde-Panal y los partidos locales AVE y Cardenista, y Miguel Ángel Yunes Linares por la alianza PAN-PRD, obtuvieron formalmente sus candidaturas.

 

Al inicio de las precampañas hubo un intento, sobre todo de HYL, por mantener un discurso alejado de las descalificaciones, pero la dinámica de los acontecimientos (y probablemente la pérdida de puntos en las preferencias electorales), provocaron un giro significativo en las estrategias, así las cosas, la oratoria se endureció por los dos lados.

 

Sin embargo, sería ingenuo pensar que ya vimos todo, por el contrario, lo mejor en términos de circo mediático está por venir.

El próximo tres de abril inician las campañas constitucionales, tendrán una duración de 60 días, para definir todo en la jornada electoral del cinco de junio venidero. Justamente, en este lapso, seremos testigos de un agobiante intercambio de acusaciones e insultos.

A Yunes Linares le revivirán, para no perder la costumbre, los señalamientos hechos por Lydia Cacho en su libro “Los demonios del Edén”, sus “negocios” en el ISSSTE, sus “movidas” y cuanta cosa que reiteradamente son traídas a la palestra, para combatir al principal enemigo de la clase política en el poder.

De Héctor se dirá que ha sido “tapadera” de todo lo acontecido en el actual gobierno (suponemos que no es nada bueno), que si trabajó para Fidel Herrera Beltrán, sus fotos con personajes impresentables como Raúl Salinas de Gortari, Cuauhtémoc Gutiérrez y otros por el estilo.

La pregunta es ¿sirve de algo lo anterior?

El cuestionamiento no es gratuito. Imaginemos un escenario final, en el que el ganador no supere al derrotado por más de un punto porcentual o dos, para no ser tan dramático.

La posibilidad es viable, en tal sentido, quien se alce con el triunfo, necesita que el derrotado lo legitime aceptando los resultados, pero ¿podría darse este gesto de generosidad después de una escandalosa “guerra de lodo”?

Al final del día, insistimos, ya sabemos lo que se dirá del uno y del otro, además, también tenemos claro que ante el panorama de inseguridad y crisis severa de las finanzas públicas que permean la entidad, el que gane, cualquiera que sea, requerirá del concurso de las demás fuerzas políticas para estabilizar al “paciente”.

Al parecer, es hora de revisar las propuestas…¿el ruido de las acusaciones nos permitirá escucharlas?

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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